La falta de una respuesta inmediata de las autoridades tras el secuestro del ingeniero Isauro de Paz Duque llevó a su esposa, Yadira Guillermo García, a organizar una acción que culminó con la liberación de su marido en la ciudad de San Miguel Totolapan, en el estado de Guerrero, México.
Según la información divulgada, Isauro fue retenido por el grupo criminal Los Tequileros. Ante esta situación, Yadira contó con el respaldo de un grupo de autodefensa y de vecinos de la región para capturar a personas vinculadas a la organización, entre ellas la madre del líder de la facción. Esta operación fue registrada en vídeo; en las imágenes, los implicados exigen que el ingeniero sea puesto en libertad a cambio de soltar a los rehenes retenidos por el colectivo de autodefensa.
La repercusión del caso y la presión ejercida por la comunidad abrieron espacio para una negociación entre las partes. Como resultado, se efectuó un intercambio de rehenes que garantizó la liberación de Isauro de Paz Duque. Según las informaciones disponibles, las demás personas retenidas por el grupo de autodefensa también fueron puestas en libertad sin que se registraran heridos durante la operación. Los datos corresponden a Terra Fatos.
En los últimos años, el estado de Guerrero ha sido escenario de diversos enfrentamientos entre organizaciones criminales y grupos de autodefensa. Situado en la región de la Tierra Caliente, este territorio presenta una orografía montañosa y vías de comunicación precarias, factores que han favorecido la presencia y operación de bandas dedicadas al robo de combustible, la extorsión y el secuestro.
Los grupos de autodefensa surgieron originalmente en el estado de Michoacán a mediados de la década de 2010 como respuesta ciudadana a la violencia y a la falta de protección por parte de instituciones oficiales. Con el tiempo, estas agrupaciones se extendieron a otras entidades e incluso llegaron a establecer coordinaciones informales con autoridades locales, generando debates sobre su encuadramiento jurídico y su legitimidad.
En San Miguel Totolapan, la autodefensa se convirtió en un recurso ante la ausencia de un cuerpo policial eficaz. Habitantes de la zona decidieron formar este tipo de agrupaciones comunitarias para protegerse de actividades ilícitas perpetradas por bandas como Los Tequileros, un grupo que ha cobrado notoriedad por sus secuestros y ataques en municipios aledaños.
La estrategia de retener a familiares de líderes criminales —en este caso, la madre del cabecilla— es una táctica de presión que ha sido empleada en varias ocasiones, aunque genera controversias sobre posibles violaciones a derechos humanos y al debido proceso. Sin embargo, en este incidente, la maniobra resultó decisiva para acelerar la negociación que concluyó con el intercambio de rehenes.
Organizaciones de derechos humanos han subrayado la necesidad de reforzar el Estado de derecho y de garantizar que tanto las fuerzas de seguridad oficiales como las agrupaciones de autodefensa operen dentro de un marco legal. Asimismo, reclaman investigaciones impartiales que aclaren responsabilidades y sancionen eventuales excesos o delitos cometidos durante este tipo de acciones.
Hasta el momento, las autoridades federales no han emitido un comunicado oficial sobre el suceso. Se aguarda que, en los próximos días, las instancias correspondientes realicen las diligencias necesarias, recopilen pruebas y determinen posibles responsabilidades penales, tanto de los miembros de Los Tequileros como de quienes participaron en la operación de autodefensa.


