El chef Estefano Zaquini, conocido por su participación en la primera temporada de MasterChef Brasil, ha sido visto en los semáforos de São Paulo vendiendo dulces artesanales. Según explicó el propio cocinero, esta iniciativa forma parte de un proceso de “recomienzo” profesional tras enfrentarse a acusaciones de clientes que señalaron el incumplimiento de servicios contratados en eventos de catering.
En un mensaje de audio enviado al programa A Tarde é Sua, presentado por Sonia Abrão el martes 14 de julio, Estefano confirmó que se dedica actualmente a la venta informal de dulces en semáforos como una forma de obtener ingresos adicionales. “Estamos trabajando con este servicio informal ahora. También seguimos atendiendo bufés y clientes que todavía confían en nuestro trabajo. Tenemos compromisos que debemos honrar, así que, cuando estábamos en casa sin hacer nada, decidimos buscar una vía para generar recursos extras”, explicó el chef.
De acuerdo con sus propias palabras, Estefano no considera esta nueva actividad como un obstáculo o un demérito en su carrera. “Trabajo con ventas desde los 8 años, cuando mi abuela preparaba salgados (empanadillas saladas) y yo los vendía de puerta en puerta, en comercios y también en semáforos”, recordó. La práctica de la venta ambulante en semáforos es una tradición muy extendida en varias ciudades de Brasil, donde miles de vendedores informales ofertan productos que van desde artesanía local hasta alimentos preparados al momento.
MasterChef Brasil, transmitido por la cadena Band desde 2014, es un talent show culinario que ha llevado a numerosos cocineros aficionados y profesionales a la fama nacional. En su primera edición, Estefano Zaquini captó la atención del público por su estilo creativo y su dominio técnico en la cocina. A pesar de no alzarse con el título, ganó reconocimiento y comenzó a ofrecer servicios de catering para celebraciones privadas y eventos corporativos.
El chef destacó que, en esta etapa de transición, su objetivo es consolidar de nuevo su reputación y demostrar la calidad de sus productos. “Estamos vendiendo galletas de mantequilla artesanales, productos de alta calidad. Confiamos en que esta nueva fase será exitosa”, añadió Estefano. La elaboración de galletas con ingredientes seleccionados, como harina especial, mantequilla de primera y esencias naturales, forma parte de su propuesta para diferenciarse en el mercado informal de São Paulo.
En abril de este mismo año, el cocinero fue acusado de dar un “calote” tras cancelar varios eventos de catering programados para la temporada de Pascua. Según admitió entonces, la producción de ese periodo se vio interrumpida debido a la enfermedad de su hijo Erick, de 1 año y 2 meses, que presentó una fiebre alta. Estefano lamentó no haber cumplido las ocho entregas previstas y ofreció disculpas públicas a los clientes, comprometiéndose a saldar todas las deudas pendientes.
El mercado del catering en Brasil suele requerir plazos de entrega estrictos, especialmente en fechas señaladas como Pascua, Navidad o Grandes Festividades. Cuando un proveedor no cumple con lo pactado, se generan reclamos legales y reputacionales que pueden afectar seriamente la trayectoria profesional de un chef. Por esta razón, muchos cocineros optan por diversificar sus fuentes de ingreso o colaborar con otros colegas mientras solucionan situaciones de crisis.
La venta informal en semáforos, aunque carece de la seguridad y prestaciones de un empleo formal, ofrece flexibilidad horaria y un contacto directo con el público. En São Paulo, el Ayuntamiento regula la presencia de vendedores ambulantes mediante licencias provisionales, pero el cumplimiento de estas normas varía en la práctica. Para algunos profesionales de la gastronomía, esta alternativa es un puente temporal que les permite mantener la actividad económica mientras reorganizan su negocio y recuperan la confianza de antiguos y nuevos clientes.
En definitiva, Estefano Zaquini se encuentra en un punto de inflexión: a la espera de reactivar por completo sus servicios de catering y bufés, confía en que el apoyo de quienes ya conocen su trabajo, junto con esta iniciativa en los semáforos, será suficiente para relanzar su carrera culinaria sin perder la calidad ni el compromiso con sus clientes.


