No es novedad que las mujeres sean las principales víctimas de acoso en la sociedad. Por este motivo, la policía de Surrey, en Inglaterra, puso en marcha una iniciativa insólita, pero muy eficaz. Un reportaje de la BBC News reveló que agentes femeninas empezaron a correr de paisano, como si fuesen corredoras comunes, para identificar a hombres que cometían importunación sexual y otros delitos durante actividades al aire libre.
Esta estrategia funcionaba de manera sencilla. Mientras las policías recorrían parques y calles con apariencia habitual, sus compañeras permanecían ocultas en las cercanías, monitorizando cada movimiento y preparadas para intervenir si alguna aproximación excedía los límites permitidos. En la práctica, las agentes actuaban como cebo para capturar a los sospechosos en flagrante delito.
El resultado llamó la atención por la rapidez con la que se detectaron las conductas inapropiadas. Según la BBC News, la primera agente fue objeto de un intento de acoso en menos de diez minutos desde que comenzó su entrenamiento de carrera. Un hombre pasó en coche junto a ella, tocó la bocina insistentemente y realizó gestos de índole sexual, lo que confirmó la frecuencia con que las mujeres son importunadas en espacios públicos.
La operación se inició en 2025 y concluyó con la detención de 18 personas. Entre los delitos registrados figuraban acoso, agresión sexual y robo. Para la policía, esta acción permitió identificar a individuos que, a menudo, creían que su comportamiento pasaría inadvertido o quedaría impune al pensar que las víctimas no reclamarían responsabilidades.
Más allá de los datos, la iniciativa puso al descubierto una realidad conocida por millones de mujeres. El hecho de que la primera intervención se produjera en cuestión de minutos tras el inicio de la operación subraya hasta qué punto el acoso forma parte de la rutina femenina, ya sea durante una caminata, un trote o el simple desplazamiento por las calles.
Diversos estudios y encuestas realizadas por organizaciones civiles indican que un elevado porcentaje de mujeres ha sufrido alguna forma de acoso callejero en algún momento de su vida. Este acoso puede ir desde comentarios verbales ofensivos hasta tocamientos no deseados, y suele generar en las víctimas sensación de inseguridad y miedo al explorar su propia ciudad.
El uso de agentes de paisano en actividades cotidianas forma parte de un conjunto de tácticas encubiertas que las fuerzas de seguridad han empleado históricamente para prevenir delitos que, de otra manera, resultan difíciles de documentar y perseguir. Este modelo de patrulla discreta complementa otras herramientas, como cámaras de videovigilancia o aplicaciones móviles destinadas a llamar al servicio de emergencias.
Entre los retos de estas operaciones encubiertas se encuentra el equilibrio entre respeto a la privacidad de los ciudadanos y la necesidad de intervención inmediata. Para garantizar protocolos adecuados, las unidades policiales suelen recibir formación específica en técnicas de observación y primeros auxilios, así como en el uso de cámaras corporales que registran las actuaciones sin interferir en los derechos fundamentales.


