La selección de Inglaterra corre el riesgo de quedar eliminada del Mundial 2026 este miércoles (1/7). El equipo inglés va perdiendo frente a la República Democrática del Congo por 1-0, en los dieciseisavos de final, y se enfrenta a una maldición de 60 años: desde la final de 1966 no ha conseguido remontar un partido en el torneo.
En aquella final de 1966, disputada en el viejo Estadio de Wembley, Inglaterra se midió a la Alemania Occidental y salió atrás en el marcador a los 12 minutos, tras un gol de Helmut Haller. Sin embargo, los anfitriones empataron a los 18 minutos gracias a un remate de Geoff Hurst y alcanzaron la remontada a los 33 minutos con un tanto de Martin Peters. Ya en los últimos compases de la segunda parte, Wolfgang Weber volvió a igualar el marcador al minuto 44. En la prórroga, Hurst se convirtió en el gran protagonista al marcar dos veces: al minuto 11 de la primera parte extra y al minuto 20 de la segunda, logrando así el primer hat-trick en una final mundialista.
Desde aquel episodio, Inglaterra ha disputado sucesivos torneos internacionales sin conseguir dar la vuelta a un resultado adverso. A pesar de contar con una generación de jugadores en torno a Harry Kane, Phil Foden y Jude Bellingham, el equipo dirigido por el seleccionador mantiene esa asignatura pendiente. El duelo contra RD Congo se plantea como una prueba de carácter y estrategia, especialmente por el formato de eliminación directa: un solo partido y, en caso de empate al término de los 90 minutos, prórroga y tanda de penaltis.
La República Democrática del Congo, que compite con el apodo de “Les Léopards”, regresa a una fase final del Mundial tras su única participación en 1974, cuando aún se denominaba Zaire. En aquella edición celebrada en Alemania Occidental, no logró pasar de la fase de grupos, pero dejó algunas imágenes de gran intensidad defensiva. Para el conjunto congoleño, esta cita de 2026 supone un hito histórico y la posibilidad de continuar avanzando hasta los octavos, instancia a la que aspira tras su victoria parcial por la mínima.
La Copa del Mundo 2026, organizada de forma conjunta por Estados Unidos, Canadá y México, presenta por primera vez un formato de 48 selecciones divididas en 16 grupos de tres equipos. Este cambio amplía las oportunidades de clasificación pero también reduce el margen de error: en la fase de grupos, solo el primero y el segundo pasan a dieciseisavos, y desde ahí cualquier despiste conlleva la eliminación directa.
Si Inglaterra logra la remontada ante RD Congo, se enfrentará a México en los octavos de final. El conjunto azteca ocupa la segunda posición en el ranking oficial del torneo, solo superado por Francia, actual semifinalista en ediciones recientes. El equipo mexicano, dirigido por un entrenador de perfil ofensivo, ha mostrado solidez defensiva y velocidad en las bandas, lo que promete un cruce de gran nivel si los ingleses superan primero la barrera congoleña.
A lo largo de las próximas horas, todos los focos estarán puestos en la actuación de jugadores clave como Harry Kane, cuyo olfato goleador puede marcar la diferencia, y en la capacidad del cuerpo técnico inglés para ajustar el sistema de juego. Enfrentar y romper un viejo tabú de seis décadas se presenta como un desafío cargado de historia y expectativas para una de las selecciones más laureadas del fútbol mundial.


