
Asfalto fundido obstruye las vías del tranvía en Leipzig tras ola de calor (Foto: Instagram)
En Leipzig, una ola de calor que alcanzó los 40 °C provocó el ablandamiento del revestimiento de asfalto y hormigón en varias calles adyacentes a las vías ferroviarias. El material fundido se deslizó por los bordes y terminó acumulándose y cuarteándose sobre los raíles, causando cortes de circulación y obligando a las autoridades locales a intervenir de inmediato.
El fenómeno tuvo lugar durante uno de los días más calurosos del año en la ciudad sajona, donde las temperaturas récord pusieron a prueba la resistencia de infraestructuras y pavimentos diseñados para soportar climas templados. En concreto, el asfalto, compuesto por betún y agregados minerales, y el mortero de hormigón, cuya fraguación se completa normalmente a temperaturas suaves, empezaron a perder rigidez al exponerse de forma continuada a más de 35 °C sobre la superficie.
A 40 °C en el exterior, la matriz bituminosa del asfalto puede reblandecerse y volverse más maleable, especialmente si la mezcla contiene altos porcentajes de betún blando. De manera similar, aunque el hormigón es más resistente a las variaciones térmicas, la combinación de calor extremo y radiación solar directa propició un ligero abombamiento y cuarteamiento de las losas adyacentes a las vías. Estos efectos llevaron al escurrimiento de fragmentos y al disengrase de la capa superficial.
El resultado fue la acumulación de material blando y agrietado sobre los raíles, con el consiguiente riesgo de deslizamientos e interrupción del servicio ferroviario. La operadora de transporte local tuvo que reducir la velocidad de paso de los trenes y desviar varias líneas de tranvía para evitar posibles descarrilamientos y daños en las ruedas y en el sistema de rodadura. Los usuarios experimentaron retrasos de hasta una hora en sus trayectos.
El Ayuntamiento de Leipzig movilizó a los servicios municipales para retirar el asfalto fundido y los trozos de hormigón desprendido. Emplearon maquinaria especializada para raspar la superficie, refrigeraron las vías con agua a baja presión y aplicaron nuevos parches de mezcla fría en cuanto las temperaturas bajaron por debajo de los 30 °C. Según los técnicos, estas medidas de emergencia permitieron reanudar el tráfico ferroviario en menos de 24 horas.
Este episodio pone de manifiesto la vulnerabilidad de ciertos materiales de pavimentación ante fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes en el contexto del cambio climático. En años anteriores, ciudades como Madrid o París han registrado incidencias similares, donde el asfalto se ablanda y se deforma provocando obstáculos en carreteras y vías urbanas. Los expertos recomiendan el uso de mezclas resistentes a altas temperaturas y la implementación de planes de emergencia para salvaguardar tanto la infraestructura viaria como la seguridad de los usuarios.


