El hábito de comer mientras se manipula el móvil puede revelar más que una simple preferencia por vídeos o mensajes durante las comidas. Según la psicología, esta práctica está vinculada al fenómeno de la alimentación distraída, un comportamiento cada vez más frecuente en la era digital, que influye en la manera en que el cerebro percibe los alimentos y sus señales.
++ Herramienta de IA muestra cómo los brasileños están automatizando parte de sus ingresos mensuales
Cuando la atención se divide entre el plato y la pantalla, la mente no registra de forma completa la experiencia de comer. El cerebro recibe menos información sobre sabores, aromas, texturas e incluso la cantidad ingerida. De este modo, muchas personas concluyen la comida con la sensación de que “apenas se dieron cuenta de lo que comieron”.
Los especialistas en conducta alimentaria asocian este hábito con la falta de atención plena, concepto conocido como mindful eating o alimentación consciente. En lugar de centrarse en la comida, la persona desvía parte de su atención a notificaciones, vídeos, redes sociales o conversaciones virtuales, reduciendo la percepción de las señales naturales de hambre y saciedad.
Desde un punto de vista psicológico, comer usando el móvil no implica necesariamente un problema emocional profundo. Con frecuencia se trata de un comportamiento aprendido e integrado en la rutina diaria. Sin embargo, puede evidenciar una necesidad constante de estímulos y cierta dificultad para desconectar durante unos minutos.
Algunos estudios sugieren que las pantallas se emplean como mecanismo de evasión frente a emociones como el aburrimiento, la ansiedad o el incomodo silencio. La comida deja de ser un momento de pausa y calma, y se convierte en un acto solapado por una continua fuente de información y entretenimiento.
La investigación sobre el uso del smartphone muestra que estos dispositivos interfieren en actividades simultáneas, desviando la atención y disminuyendo la concentración en el presente. Existe evidencia de que, al compartir la atención, se reduce la memoria de la experiencia sensorial y se incrementa el riesgo de comer en exceso sin percatarse.
Muchas personas sólo advierten su dependencia de esta combinación cuando intentan realizar una comida sin consultar la pantalla y experimentan una extraña sensación de inquietud. Ese malestar indica hasta qué punto el uso del móvil se ha convertido en un componente casi automático de la rutina alimentaria.
La alimentación consciente propone justamente lo contrario: estar plenamente presente durante el acto de comer. Esto no significa convertir cada almuerzo en una práctica meditativa formal, sino simplemente prestar atención deliberada a lo que se ingiere. Observar el sabor, masticar despacio y reconocer las señales del propio cuerpo son acciones que favorecen una relación más equilibrada con la comida.
Este enfoque tiene raíces en programas de reducción del estrés basados en la atención plena, desarrollados originalmente en el ámbito clínico para tratar trastornos relacionados con la ansiedad y la alimentación. A lo largo de las últimas décadas, la práctica de mindful eating ha sido objeto de diversos estudios que avalan su eficacia para mejorar la conciencia de las sensaciones de hambre y saciedad, así como para disminuir los episodios de alimentación impulsiva.
En un mundo plagado de notificaciones y estímulos constantes, dejar de lado el móvil durante unos minutos puede resultar una estrategia sencilla y accesible para recuperar una experiencia que, durante mucho tiempo, se vivía con todos los sentidos. Proponerse pequeños retos, como apagar las alertas o colocar el teléfono boca abajo, puede servir como recordatorio para centrar la atención en la comida y en uno mismo.
El post Comer mientras se usa el móvil: ¿qué dice la psicología sobre esto? apareció primero en 111 Next.


