En 2023, un atentado cometido por un adolescente causó la muerte de 10 personas en una escuela en Serbia. Tras años de esta tragedia, la Justicia decidió condenar a los padres del joven responsable del ataque. En un nuevo juicio, Vladimir Kecmanović fue condenado a 14 años y seis meses de prisión, mientras que Miljana Kecmanović recibió una pena de dos años y 11 meses.
El crimen ocurrió en la escuela Vladislav Ribnikar, en Belgrado, cuando el adolescente, entonces de 13 años, abrió fuego dentro del centro. En total, ocho niñas, un niño y un agente de seguridad fueron asesinados. Cabe destacar que otras cinco menores y una profesora resultaron heridas durante la tragedia.
Una sentencia inicial ya había sido dictada, pero el Tribunal de Apelaciones de Belgrado anuló la resolución en noviembre de 2025 debido a irregularidades procesales, ordenando la celebración de un nuevo juicio. La nueva condena se produjo al final de ese proceso en el sistema judicial serbio, si bien tanto la defensa como la acusación aún pueden recurrir la decisión.
Dado que la edad de responsabilidad penal en Serbia es de 14 años, el autor de los disparos no pudo ser juzgado y fue internado en un centro psiquiátrico, donde permanece ingresado. No obstante, la legislación del país contempla la responsabilidad de los progenitores por los actos cometidos por sus hijos menores de edad, fundamento legal que sustentó la condena de Vladimir y Miljana Kecmanović.
El nuevo juicio se celebró ante el Tribunal de Primera Instancia de Belgrado después de que el Tribunal de Apelaciones detectara deficiencias en la instrucción inicial, entre ellas la falta de valoración de pruebas periciales y la ausencia de una adecuada representación legal para los acusados. Durante el proceso, ambas partes presentaron informes forenses y psicológicos para acreditar el grado de responsabilidad de los progenitores en el manejo de las armas y el comportamiento del menor. El tribunal valoró especialmente las circunstancias en que los Kecmanović habían adquirido y almacenado las armas de fuego, así como las medidas de control parental que deberían haberse implantado para prevenir el ataque.
Según el Código Penal serbio, que incorpora principios del derecho comparado europeo, los progenitores pueden ser penalmente responsables por omisión si sus hijos cometen delitos graves antes de la edad mínima de imputabilidad. En Serbia la edad de responsabilidad penal se sitúa en 14 años, por lo que hasta esa edad los menores no pueden responder por sí mismos ante la Justicia criminal. Este régimen contrasta con el de otros países de la Unión Europea, donde el límite oscila entre los 13 y los 16 años, aunque en todos ellos existe alguna figura jurídica que permite sancionar a los padres o tutores en casos de negligencia grave.
El fallo ha abierto un debate en la sociedad serbia sobre el papel de la familia en la prevención de la violencia juvenil y el alcance de las sanciones civiles y penales. Expertos en derecho señalan que, si bien esta sentencia busca asignar responsabilidades, también recalca la necesidad de reforzar los programas de prevención y atención psicológica en centros escolares. Asimismo, organizaciones de defensa de los menores subrayan la importancia de combinar medidas educativas con un seguimiento riguroso de los protocolos de seguridad dentro de las aulas.


