Richard Russell, de 29 años, robó un avión vacío de la compañía Horizon Air, subsidiaria de Alaska Airlines, en el Aeropuerto Internacional de Tacoma, en Seattle, y aseguró a los controladores de tráfico aéreo que sabía pilotar gracias a lo aprendido en videojuegos. El incidente se produjo después de que el empleado retirara la aeronave de una zona de mantenimiento y despegara sin autorización, permaneciendo alrededor de una hora en el aire antes de precipitarse en la Isla Ketron, una zona despoblada situada a unos 40 kilómetros del aeródromo.
Según informaron las autoridades estadounidenses, el aparato en cuestión era un Bombardier Q400, un modelo de avión turbohélice bimoto con capacidad para transportar hasta 78 pasajeros en vuelos regionales. Este tipo de aeronaves, muy empleado en conexiones de corta distancia, cuenta con sistemas de control y navegación avanzados que, aunque accesibles en simuladores de vuelo domésticos, requieren de una formación específica y licencias profesionales que Russell, según declaró la propia compañía, no poseía.
Durante las comunicaciones radiadas, en parte difundidas por el portal Broadcastify.com, Russell pidió disculpas a sus familiares y allegados, manifestó cierta admiración por el paisaje desde la cabina mientras hablaba del atardecer y, en un momento de confusión, preguntó a los controladores si sería arrestado si lograba aterrizar con seguridad. También comentó sentirse mareado, lo que pudo deberse a la falta de experiencia ante maniobras reales y a la cabina presurizada en altitud de crucero.
La familia de Russell emitió un comunicado tras el siniestro para expresar su consternación. “Él era un marido fiel, un hijo amoroso y un buen amigo. Esto ha sido un auténtico shock para nosotros. Estamos devastados por lo ocurrido y solo la fe nos mantiene unidos en este momento tan doloroso”, rezaba la nota oficial, según la agencia Reuters.
En la rueda de prensa posterior, el consejero delegado de Horizon Air, Gary Beck, aclaró que no existía constancia de que Russell contara con licencia de piloto. Aun así, reconoció que el joven demostró cierto dominio en la puesta en marcha de los sistemas y en la maniobra de despegue: “Es sorprendente cómo pudo iniciar los motores, taxiear por la pista y despegar, algo que normalmente solo llevan a cabo profesionales entrenados durante cientos de horas en simuladores certificados”.
Los videojuegos de simulación aeronáutica, como Microsoft Flight Simulator o X-Plane, reproducen con gran detalle los paneles de instrumentos y la respuesta de los mandos, pero no contemplan la complejidad de un entorno real de tráfico aéreo, la responsabilidad legal ni el trabajo coordinado con los controladores. Estos programas sirven como herramienta de entretenimiento y, en algunos casos, como complemento formativo para alumnos de escuelas de vuelo, siempre acompañados de supervisión profesional y licencias regladas.
Tras el despegue no autorizado, dos cazas de la Fuerza Aérea de Estados Unidos fueron desplegados para escoltar la aeronave, sin que llegasen a disparar ni intentar forzar un aterrizaje. Las maniobras arriesgadas y la falta de pericia en el pilotaje, según la policía local, habrían provocado la pérdida de control y el posterior accidente en la Isla Ketron.
Brad Tilden, directivo de Alaska Airlines, señaló que Russell llevaba tres años y medio trabajando para Horizon Air con autorización para operaciones de tierra, como el remolque de aviones. “En la aviación estadounidense, las áreas de mantenimiento y parqueo cuentan con personal acreditado que cumple estrictos protocolos de seguridad. Estamos colaborando plenamente con las autoridades para esclarecer cómo fue posible este fallo de procedimiento”, afirmó.
Este suceso ha reabierto el debate sobre los controles de acceso a aeronaves en pistas y zonas restringidas, así como sobre la necesidad de reforzar la formación y las verificaciones de antecedentes para todo el personal que tenga contacto directo con los equipos de vuelo.


