Dr. Mohammad Anadani, jefe de los servicios neuroendovasculares del Endeavor Health Neurosciences Institute, durante consulta con una paciente joven. (Foto: Instagram)
En los últimos años, los médicos han observado un dato alarmante: los accidentes vasculares cerebrales, o AVCs, han dejado de ser una preocupación exclusiva de la tercera edad. Un informe reciente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos reveló que, entre 2020 y 2022, se produjo un aumento del 14,6 % en los casos de AVC en personas de entre 18 y 44 años.
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Este incremento ha encendido todas las alarmas, puesto que muchos de los pacientes no encajan en el perfil tradicional asociado a este problema de salud. Se trata de adultos jóvenes, algunos en la veintena, que aparentaban buena condición física, llevaban una rutina activa y jamás esperaban enfrentarse a una urgencia neurológica de tal magnitud a tan temprana edad.
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El doctor Mohammad Anadani, jefe de los servicios neuroendovasculares del Endeavor Health Neurosciences Institute, comentó que la situación ha sorprendido incluso a los especialistas. “Nunca habíamos atendido a pacientes tan jóvenes”, afirmó. Según Anadani, el AVC en personas de 20 años rara vez se plantea como primera hipótesis. “No solemos considerar un AVC en pacientes de 20 años. La presión es mayor al tratar a personas tan jóvenes.”
Recientemente, Anadani evaluó a dos mujeres adultas jóvenes que sufrieron un AVC: Ann Fulk, de 24 años, y Aubrey Hasley, de 23. Ambos casos llamaron la atención porque las dos eran consideradas personas sanas. De acuerdo con el médico, es probable que ambos AVCs fueran de tipo embólico, es decir, que el coágulo se formó en otra parte del cuerpo y viajó hasta el cerebro.
Fatores de riesgo en jóvenes
En esos dos ejemplos había un factor común: ambas mujeres utilizaban anticonceptivos orales, un método que en algunas personas puede elevar el riesgo de sufrir un AVC. Además, Aubrey Hasley presentaba un foramen oval permeable, una apertura en el corazón que puede permitir que un coágulo evite el filtro de los pulmones y llegue al cerebro.
A pesar de estos casos concretos, los expertos aún no cuentan con una explicación única para el incremento de AVCs entre los adultos jóvenes. Anadani señala que las causas exactas todavía no se comprenden por completo, si bien identifica factores clásicos que están al alza en este grupo de edad, como la hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado y la obesidad.
Estos problemas, a menudo relacionados con personas de mayor edad, pueden desarrollarse de manera silenciosa. La presión arterial elevada sin síntomas aparentes, el sedentarismo, la alimentación desequilibrada y el exceso de peso crean un entorno propicio para el deterioro vascular. Aunque un cuerpo joven parezca resistente, los vasos sanguíneos sufren las consecuencias de años de sobrecarga.
El estilo de vida también figura como un posible desencadenante. El estrés intenso, las largas jornadas laborales y la escasa actividad física son señalados como contribuyentes. En rutinas con sueño irregular, plazos ajustados y poca recuperación, el sistema cardiovascular permanece en permanente estado de alerta.
Energéticos, estimulantes y rutina acelerada
Ann Fulk relató que, en el momento de su AVC, trabajaba muchas horas y consumía gran cantidad de cafeína. Uno de los productos que ingería contenía 200 miligramos de cafeína por lata. Para adultos sanos, la recomendación general es no superar los 400 miligramos de cafeína al día.
Anadani subraya que no existe evidencia clara que vincule directamente las bebidas energéticas con el AVC. No obstante, varios estudios han asociado su consumo a un mayor riesgo de hipertensión y arritmias cardíacas, como la fibrilación auricular. Estas condiciones son factores de riesgo conocidos para el accidente cerebrovascular, lo que hace plausible que los energéticos puedan incrementar esa probabilidad, especialmente en personas vulnerables.
Otro aspecto que los médicos suelen considerar es el uso de estimulantes, como medicamentos a base de anfetaminas, incluido el Adderall. El cardiólogo Evan Levine ha indicado que adultos jóvenes sanos, de entre 20 y 40 años, podrían enfrentarse a un mayor riesgo de problemas cardíacos al utilizar estos fármacos. Anadani, sin embargo, aborda esta hipótesis con cautela: según él, las evidencias al respecto son dispares. La mayoría de estudios no halla una asociación fuerte entre Adderall y AVC, pero algunos apuntan a una posible correlación.
Para el especialista, energéticos y estimulantes pueden ejercer cierto impacto, pero probablemente son menos determinantes que factores ya bien establecidos, como la obesidad, el sedentarismo y el estrés crónico. El aumento de AVCs en adultos jóvenes parece reflejar un cúmulo de riesgos: hipertensión, alteraciones metabólicas, horarios extenuantes, falta de ejercicio y sustancias que aceleran un organismo ya sometido a sobrecarga.
El post “Por que AVCs estão afetando jovens de 20, 30 e 40 anos?” apareció primero en 111 Next.


