Un brote de hantavirus a bordo del buque MV Hondius ha generado preocupación entre pasajeros y autoridades sanitarias. El 1 de abril, el barco zarpó de la Argentina con alrededor de 150 pasajeros y, desde entonces, tres personas han fallecido a causa del virus y varias más, incluido el médico de a bordo, han presentado síntomas compatibles con la infección. Se cree que dos pasajeros se contagiaron durante una excursión de observación de aves en Ushuaia antes de embarcarse.
El virus identificado corresponde a la cepa Andes, conocida por su capacidad de transmisión entre humanos, a diferencia de las formas más habituales de hantavirus, que generalmente se transmiten por contacto con roedores o sus excretas. Esta variante presenta una tasa de mortalidad preocupante de hasta el 40 %, según varios expertos. El brote ha obligado a aislar a las personas que tuvieron contacto con el barco, entre ellas dos ciudadanos británicos que se encuentran en cuarentena preventiva.
Reacciones de autoridades sanitarias
A pesar de la gravedad registrada, especialistas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) han señalado que el riesgo de transmisión para el público general es muy bajo. Maria Van Kerkhove, experta en epidemias de la OMS, declaró: “Esto no es la próxima Covid, pero es una enfermedad infecciosa seria. La mayoría de las personas nunca estará expuesta a ella.”
Por su parte, Jay Bhattacharya, del CDC, aseguró que la transmisión requiere un contacto cercano y que las personas asintomáticas no transmiten el virus. Añadió que su agencia sigue de cerca la evolución de la situación y está coordinando apoyo médico para los pasajeros estadounidenses a bordo. En el Reino Unido, la Dra. Meera Chand, de la UK Health Security Agency, informó que están adoptando medidas de apoyo, aislamiento y seguimiento de todos los británicos que regresen del buque, así como rastreo de contactos para contener la propagación.
Síntomas y transmisión del virus Andes
La cepa Andes del hantavirus es rara: apenas se han registrado alrededor de 3.000 casos en la historia. Es la única variante documentada con transmisión de persona a persona. Los estudios indican que el periodo más infeccioso se limita a un breve periodo, aproximadamente un día después del inicio de la fiebre, y que la transmisión solo se produce por proximidad con la persona infectada, mediante secreciones respiratorias o contacto directo.
El virus es endémico en regiones de América del Sur y puede provocar el síndrome pulmonar por hantavirus, que daña severamente los pulmones. Los síntomas iniciales suelen aparecer entre una y ocho semanas tras la infección e incluyen fatiga, fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza, mareos, escalofríos, náuseas y vómitos. En fases avanzadas, los pacientes desarrollan tos y dificultad para respirar, con riesgo de evolución rápida hacia complicaciones respiratorias graves.
Medidas de contención y monitoreo
Los equipos sanitarios que atendieron a los afectados en el MV Hondius tuvieron que emplear trajes de protección completos para evitar contagios. Las autoridades argentinas prosiguen con la investigación del origen del brote y supervisan a las personas que realizaron actividades antes del embarque. Mientras tanto, los pasajeros expuestos están siendo instruidos para autoaislarse y comunicar cualquier síntoma de inmediato.
Contexto y antecedentes del hantavirus
El hantavirus fue descrito por primera vez en la década de 1950 durante la Guerra de Corea, cuando se detectaron casos de una enfermedad hemorrágica que afectaba a militares. Posteriormente, en la década de 1990, se reconoció en América la variante que causa el síndrome pulmonar por hantavirus, con brotes esporádicos en países como Argentina, Chile y Brasil. La cepa Andes, en particular, fue aislada en Argentina y ha sido estudiada por su capacidad única de transmitirse entre humanos, lo que la distingue de otras especies virales de este género.
Frente a este panorama, las autoridades sanitarias de diversos países han reforzado protocolos para la detección temprana de casos, aislamiento de contactos y equipamiento de unidades médicas con recursos para atender emergencias respiratorias. Gracias a estas medidas de vigilancia y contención se espera limitar la expansión del brote y proteger la salud pública.


