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Narges Mohammadi afronta complicaciones de salud tras sufrir un infarto en prisión iraní

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Narges Mohammadi levanta la mano con un mensaje escrito en el marco de su defensa de los derechos humanos (Foto: Instagram)

Narges Mohammadi, detenida en Irán por sus críticas al régimen iraní, atraviesa un delicado estado de salud después de haber sufrido un infarto dentro de la prisión. Las autoridades de la cárcel comunicaron que la activista presenta signos de fatiga extrema y dolor en el pecho, síntomas habituales tras un episodio cardíaco de esta naturaleza. Narges Mohammadi permanece bajo custodia oficial mientras recibe tratamiento médico limitado en el interior del centro penitenciario.

La detención de Narges Mohammadi se produjo tras pronunciar duras declaraciones contra el régimen iraní, en las que denunciaba violaciones a los derechos fundamentales y la falta de libertad de expresión. El arresto tuvo lugar hace varios meses y desde entonces ha sido recluida en un módulo común, sometida a un estricto régimen de vigilancia. Su estancia en prisión se ha caracterizado por turnos de visita muy reducidos y un acceso restringido a atención sanitaria especializada.

Un infarto, también denominado infarto de miocardio, se produce cuando el flujo de sangre hacia una parte del corazón queda bloqueado, generalmente por un coágulo en una arteria coronaria. Esta interrupción impide el aporte de oxígeno necesario, provocando daño en el tejido cardíaco. Entre los factores de riesgo se encuentran el estrés crónico, la hipertensión y la falta de cuidados adecuados tras un primer episodio. En el caso de Narges Mohammadi, la presión física y psicológica asociada a la condición de prisión podría haber agravado su vulnerabilidad cardiaca.

En numerosas prisiones iraníes, la asistencia sanitaria para reclusos suele ser deficiente, según informes de organizaciones internacionales. La falta de equipamiento médico avanzado y la escasez de personal especializado dificultan el diagnóstico y tratamiento de emergencias cardiovasculares. Además, las restricciones para el traslado de internos a centros hospitalarios externos pueden retrasar la atención o incluso impedirla. Estos factores aumentan la gravedad de un infarto y elevan el riesgo de complicaciones a largo plazo.

El nuevo episodio de salud de Narges Mohammadi ha despertado preocupación entre organizaciones de derechos humanos, que piden a las autoridades iraníes que garanticen su acceso inmediato a cuidados médicos completos y continuos. Reivindican la necesidad de que los presos con enfermedades crónicas reciban tratamientos adecuados fuera del entorno penitenciario si así lo requiere su estado. Mientras tanto, el caso de Narges Mohammadi sigue bajo observación y se espera que las próximas horas sean decisivas para evaluar su evolución cardiológica.

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