Una mujer de 31 años está ganando relevancia por desempeñarse en un ámbito poco conocido y rodeado de curiosidad, tabú y controversia. Saurora Grace lleva tres años ejerciendo como sustituta sexual, un servicio dirigido a ayudar a adultos a superar bloqueos relacionados con la intimidad, el contacto físico y su vida sexual.
El concepto recuerda la trama de la película “¿A qué hora te pillo?”, en la que un personaje interpretado por Jennifer Lawrence es contratado por los padres de un joven tímido para guiarle en su primera experiencia sexual. En el cine, la premisa suscitó debate; en la realidad, según Saurora, situaciones similares son más frecuentes de lo que muchos podrían imaginar.
La profesional afirma que ha sido contratada en más de 500 ocasiones. Sus clientes tienen edades que oscilan entre los 21 y los 80 años, incluyendo tanto a hombres como a mujeres, con historias muy diversas. Mientras algunos nunca han mantenido relaciones sexuales, otros arrastran traumas, inseguridades, discapacidades físicas, lesiones graves o viven en relaciones carentes de intimidad.
El trabajo de Saurora ganó visibilidad en medio de la discusión en torno a programas como Virgin Island, de Channel 4, que muestran a adultos vírgenes intentando superar barreras emocionales y físicas vinculadas a la sexualidad. En este tipo de terapia no se trata únicamente del acto sexual, sino de un proceso gradual que incluye el establecimiento de la confianza, el consentimiento mutuo y la reconexión con el propio cuerpo.
Origen de la labor
En una entrevista con The Sun, Saurora explicó que su decisión de dedicarse a este campo surgió tras una pérdida personal significativa. “Puede parecer extraño, pero me sumergí en esta profesión después de que mi querida madre perdiera su larga batalla contra el alcoholismo en 2022”, confesó. La muerte de su madre cambió por completo su visión sobre la vida, el cuerpo y las conexiones humanas.
Metodología de las sesiones
Según relata, las sesiones suelen durar unas tres horas. En el primer encuentro, a menudo se comienza con una sesión de masaje erótico para que el cliente experimente el contacto sin presión. En un segundo encuentro, si el cliente se muestra cómodo, la experiencia puede avanzar hacia la práctica de sexo oral. Solo si ambos sienten deseo y seguridad, puede progresar hasta mantener una relación sexual completa.
Atención a personas con discapacidad
Una parte significativa de sus clientes presenta algún tipo de discapacidad. Muchos nacieron con condiciones físicas o quedaron con secuelas tras accidentes y nunca han contado con un compañero o compañera para vivir una experiencia sexual. Saurora subraya que más del 90 % de las personas con discapacidad son sexualmente activas, aunque a menudo la sociedad las trata como si fueran assexuadas.
Críticas y tabúes
Este trabajo no está exento de críticas. Saurora admite haber perdido una relación personal debido a su profesión y haber escuchado que jamás encontraría a alguien que la quisiera de verdad. Sin embargo, defiende que su labor ofrece un espacio seguro, de acogida y libre de juicios para que otros exploren su sexualidad.
Contexto histórico y terapéutico
La figura de la sustituta sexual tiene sus raíces en la terapia de pareja sustituta, un enfoque ligado a los estudios de sexólogos como Masters y Johnson desde la década de 1970. Esta práctica, reconocida en algunos círculos de sexología clínica, se basa en ejercicios pautados por profesionales sanitarios para facilitar la normalización del placer y la intimidad en pacientes con disfunciones sexuales o bloqueos emocionales.
En definitiva, la labor de Saurora Grace pone de manifiesto debates sobre consentimiento, ética profesional y derechos de las personas con dificultades para explorar su sexualidad, al tiempo que abre un espacio de reflexión sobre cómo la sociedad aborda el deseo, el placer y la autonomía corporal.


