Maya Gebala, de 12 años, fue alcanzada por disparos en la cabeza y el cuello mientras intentaba proteger a otros alumnos durante un ataque ocurrido el 10 de febrero en Tumbler Ridge, en la provincia de British Columbia, Canadá. Tras el incidente, fue trasladada de urgencia a un hospital de la zona, ingresó en la unidad de cuidados intensivos en estado grave y fue sometida a varias intervenciones quirúrgicas para atender las heridas sufridas.
Según relató la familia, Maya se encontraba en las instalaciones escolares cuando el agresor comenzó a disparar. Sin pensarlo, la joven se interpuso entre el atacante y sus compañeros para reducir el riesgo de que resultaran heridos. Fue en ese momento cuando recibió los impactos que le provocaron graves lesiones craneales. Inmediatamente después del suceso, los servicios de emergencia la estabilizaron y la llevaron al centro médico más cercano.
En una comunicación reciente publicada en redes sociales, su madre, Cia Edmonds, informó que el estado de salud de Maya ha experimentado una evolución positiva. “Tuvimos algunas buenas noticias (finalmente)”, escribió. Los médicos detectaron un absceso intracraneal en una de las zonas operadas, pero confirmaron que no ha crecido de tamaño, lo que indica que está estable y podría ser eliminado en una intervención planificada.
Inicialmente, la joven estaba programada para someterse a una cirugía de reconstrucción craneal mediante la colocación de una prótesis que permitiría reintegrar el fragmento óseo afectado. Sin embargo, debido al absceso, primero se priorizó un procedimiento de drenaje para garantizar que no hubiera riesgo de infección o complicaciones mayores. “Es la primera vez que recibo información que no es emocionalmente devastadora. Tengo un orgullo inmenso de mi hija. Es una verdadera luchadora… tanto que fue reconocida así desde el principio”, añadió la madre.
El próximo paso en la recuperación de Maya será la intervención prevista para el 5 de mayo, cuando se le colocará la prótesis craneal. Este tipo de operación es crucial para proteger el tejido cerebral expuesto, restaurar la forma natural del cráneo y reducir el riesgo de traumatismos secundarios. La familia expresó su esperanza de que, tras esta segunda cirugía, el proceso de rehabilitación sea menos complejo y más rápido.
Tumbler Ridge, un pequeño municipio rodeado de montañas en el noreste de British Columbia, rara vez ha sido escenario de episodios de violencia extrema en centros educativos. Tras lo ocurrido, las autoridades locales revisaron los protocolos de seguridad y pusieron en marcha medidas de prevención y respuesta, como simulacros de evacuación y formación del personal docente para actuar ante situaciones de riesgo.
Desde el punto de vista médico, un absceso intracraneal es una acumulación de pus localizada dentro del cráneo, a menudo originada por una infección tras una pérdida de integridad ósea o por contaminación durante una herida penetrante. Su tratamiento consiste en el drenaje quirúrgico y el suministro de antibióticos específicos para evitar la propagación de la infección. En el caso de Maya, la estabilidad del absceso es un signo alentador de que la infección está controlada.
La cirugía de colocación de una prótesis craneal, por su parte, se realiza con materiales biocompatibles—como titanio o polímeros avanzados—diseñados para encajar de forma precisa en el hueco óseo. Además de proteger el cerebro, estas prótesis contribuyen a mejorar la estética y la funcionalidad del cráneo, facilitando la recuperación neurológica y la protección contra futuros traumatismos.
La madre de Maya también destacó el apoyo recibido por la familia, tanto a nivel local como internacional, tras la repercusión del caso. Se organizaron campañas de recaudación de fondos para costear los tratamientos especializados y los desplazamientos, así como el alojamiento durante las estancias en centros sanitarios de mayor complejidad en Estados Unidos.


