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Edificios inclinados en Santos desafían ingeniería y turistas

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Edificios inclinados en la costa de Santos: subsidencia revela suelo inestable (Foto: Instagram)

En la ciudad de Santos, ubicada en el litoral del estado de São Paulo, el horizonte urbano se ve marcado por un fenómeno que pone a prueba tanto la percepción de quienes pasean por la orilla como los límites de la ingeniería convencional. Al recorrer el paseo marítimo, es evidente que numerosos edificios de gran altura no permanecen perfectamente verticales.

Estos inmuebles muestran inclinaciones apreciables, con algunos desplazando casi dos metros en su punto más alto. Lejos de tratarse de una ilusión óptica, este efecto responde a la combinación de la rápida expansión urbanística de la mitad del siglo XX y una geología particular. La prisa por edificar sin estudios geotécnicos exhaustivos llevó a cimentaciones superficiales que, con el tiempo y bajo el peso de las estructuras, han cedido.

El subsuelo de Santos está formado por una capa superficial de arena, sobre la cual reposa una espesa lámina de arcilla marina blanda. En ciertas zonas, esa arcilla alcanza hasta 40 metros de profundidad y presenta una consistencia semejante a la de una gelatina muy densa. Durante el auge de la construcción entre las décadas de 1940 y 1960, las fundaciones se limitaban a zapatas superficiales instaladas únicamente en la arena. Con el paso de los años, la carga de los edificios comprimió primero la arena y, seguidamente, la argila subyacente.

La compresión de la arcilla provoca la expulsión de agua del suelo en un proceso conocido como adensamiento. Al no producirse de manera uniforme, partes del terreno ceden antes que otras, lo que deriva en el desplazamiento y la inclinación de las torres hacia los sectores donde la arcilla ha perdido mayor volumen. Actualmente, más de sesenta edificios en la franja costera de Santos están bajo monitoreo debido a inclinaciones acentuadas. El asfalto y las aceras aledañas muestran grietas y ondulaciones, reflejo del hundimiento continuo del terreno bajo el peso de las construcciones.

A pesar de su apariencia alarmante, las autoridades municipales y los ingenieros responsables insisten en que, en la mayoría de los casos, no existe un riesgo inminente de colapso. Los edificios son inspeccionados de forma anual para determinar si la inclinación sigue progresando o si la estructura ha alcanzado un nuevo estado de equilibrio. El principal perjuicio para los residentes es la depreciación de las propiedades y el perjuicio estético y funcional: en algunos inmuebles, los objetos ruedan por los suelos y las puertas no se mantienen abiertas.

Para corregir estas deficiencias, varios condominios han emprendido obras de recuperación estructural que consisten en reforzar la cimentación original mediante pilotes de gran profundidad, capaces de atravesar la capa de arcilla hasta descansar sobre roca firme, a aproximadamente 50 metros de profundidad. Posteriormente, se emplean gatos hidráulicos para elevar la estructura milímetro a milímetro hasta restablecer la verticalidad. Uno de los primeros edificios en someterse a esta técnica fue el Edificio Núncio Malzoni, que ha servido como referencia para intervenciones similares en otras torres.

Contexto geotécnico y antecedentes
La subsidencia urbana es un fenómeno que ocurre cuando el suelo sufre un asentamiento gradual debido a la disminución de volumen de sus componentes, especialmente en suelos arcillosos saturados. En ciudades costeras como Santos, donde la interacción entre agua y sedimentos marinos es constante, los análisis geotécnicos previos a la construcción resultan fundamentales. Este tipo de estudios evalúa la capacidad portante del suelo, su compresibilidad y las posibles variaciones en presencia de aguas subterráneas.

Problemas comparables se han documentado en otras zonas costeras del mundo, donde la rápida urbanización llevó a edificar sin considerar la mecánica de suelos. Para prevenir riesgos estructurales, los ingenieros emplean diversos métodos de mejora del terreno, como la inyección de lechadas cementosas, el pre-carga de taludes y la instalación de pilotes provisionales que alivian la carga durante la fase de consolidación.

Diferencias entre Santos y Maceió
Aunque a menudo se equipara este fenómeno con el que afectó a Maceió, en el estado de Alagoas, las causas son distintas. En Santos, la inclinación deriva principalmente del peso de los edificios sobre un subsuelo naturalmente débil. En cambio, en Maceió el hundimiento se debió a décadas de extracción de sal gema en minas subterráneas, lo que vació cavidades bajo la superficie y provocó el colapso de las capas superiores del terreno, afectando barrios enteros y obligando a evacuar a miles de familias.

En Santos, la subsidencia continúa siendo uno de los mayores retos de la ingeniería civil en Brasil. Las vías próximas a los canales 3 y 4 exhiben las deformaciones más visibles, y las obras de mantenimiento en la vía pública son frecuentes para nivelar el firme que se ondula por la presión constante del suelo.

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