Un hombre decidió ayudar a personas que estaban lidiando con problemas de salud mental patrullando un puente durante más de 20 años. Chen Si, conocido como “Ángel del Puente”, ha salvado a cientos de personas en la ciudad de Nankín, en China, impidiendo que pusieran fin a sus vidas.
Todos los días, vistiendo un uniforme rojo con la frase “Valora la vida todos los días”, Chen Si recorre la Ponte del Río Yangtsé una y otra vez, a veces hasta diez veces en la misma jornada. Con el tiempo, ha aprendido a identificar señales casi imperceptibles de quienes se acercan con la intención de quitarse la vida: gestos, mirada perdida o movimientos lentos, indicios que le permiten anticiparse y entablar un diálogo cercano.
Desde 2003, Chen Si ha impedido que alrededor de 469 personas murieran en ese lugar. En muchas ocasiones, bastaron unas palabras sinceras y un gesto de compañía para disuadir a quienes estaban en el borde. Sin embargo, para él salvar una vida no termina en el momento del rescate: cree necesario ofrecer condiciones reales para que la persona pueda reemprender su camino. Por ello, a menudo emplea su propio dinero para costear alojamiento, alimentación y otras necesidades básicas de quienes ha ayudado, cubriendo gastos que las autoridades o las familias no siempre pueden asumir.
Su trayectoria fue retratada en varios documentales que subrayan no solo la visibilidad de su labor, sino sobre todo su persistencia silenciosa. Año tras año, durante más de dos décadas, Chen Si ha permanecido en el mismo lugar, atento y presente, recordando que mientras haya vida todavía existe posibilidad de cambio.
Contexto global de la prevención del suicidio
El suicidio es uno de los principales problemas de salud pública en todo el mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cientos de miles de personas mueren cada año por esta causa, y se calcula que las tentativas de suicidio pueden ser hasta 20 veces superiores. Muchas zonas cuentan con puntos críticos, como puentes, edificios altos o acantilados, donde la falta de atención o de redes de apoyo incrementa el riesgo de tragedias.
En varios países, las autoridades han instalado barreras físicas, redes de contención y teléfonos de ayuda en las pasarelas más frecuentadas para darle tiempo a la persona de detenerse y buscar ayuda. Además, se han desarrollado líneas de asistencia 24 horas, programas comunitarios de apoyo psicológico y campañas de sensibilización sobre salud mental y primeros auxilios emocionales.
El caso de Chen Si ilustra la importancia del voluntariado y de la empatía directa. Su labor no sustituye a los servicios formales de salud mental, pero marca la diferencia cuando aún no ha llegado el auxilio profesional. El simple hecho de conversar, escuchar sin juzgar y demostrar compañía puede resultar determinante para alguien que se siente completamente solo y sin salida.
La Ponte del Río Yangtsé
La infraestructura donde patrulla Chen Si es un puente sobre el río Yangtsé, una de las principales vías fluviales de Asia. Tradicionalmente, los grandes puentes han atraído a quienes buscan un lugar accesible y elevado para atentar contra su vida. Este fenómeno no es exclusivo de China: ciudades como París, San Francisco o Melbourne han registrado puntos similares en sus puentes icónicos, lo que ha llevado a adoptar medidas de protección en distintas latitudes.
Importancia de la atención posterior
Detener la acción suicida es el primer paso, pero la continuidad del acompañamiento resulta clave. Chen Si insiste en que se necesita un entorno estable, acceso a servicios de salud mental y apoyo familiar o comunitario para evitar recaídas. En el caso de aquellos a quienes ayuda, el seguimiento puede implicar gestiones con centros de salud, recomendaciones de psicoterapia o asesoramiento sobre empleo y vivienda.
Su compromiso desinteresado ha inspirado a otros voluntarios en distintas regiones de China a organizar patrullas similares en puentes y lugares con alta incidencia de suicidio. También ha generado debates sobre la necesidad de fortalecer la red de servicios públicos de prevención y atención de la salud mental en todo el país.
El ejemplo de Chen Si subraya que, frente a una crisis emocional, la solidaridad y la palabra pueden ser el soporte que marque la diferencia entre la vida y la muerte. Durante 21 años, renunciar a su tiempo libre ha permitido que casi 500 personas tengan una segunda oportunidad.


