
Éxito de la recuperación del módulo Orión de Artemis II tras su amerizaje en el Pacífico (Foto: Instagram)
La misión Missão Artemis II se completó con éxito este viernes, 10 de abril, tras una serie de maniobras orbitales planificadas por la Nasa. Durante la jornada, el cohete y la cápsula espacial superaron todas las pruebas de vuelo, demostrando la fiabilidad de sus sistemas de propulsión, comunicaciones y soporte vital. El logro marca un paso clave dentro del ambicioso programa de exploración lunar que persigue devolver a los seres humanos a la superficie de la Luna.
Este proyecto forma parte del programa Artemis de la Nasa, diseñado para establecer una presencia sostenible en la órbita lunar y servir de base para futuras misiones tripuladas. El lanzamiento de Missão Artemis II permitió validar la integración del cohete con la cápsula Orión, así como la coordinación de los sistemas de navegación automática y manual. Además, se evaluaron con éxito los escudos térmicos destinados a proteger la nave durante la reentrada en la atmósfera terrestre.
Durante el vuelo, la tripulación —aunque no mencionada en detalle en el anuncio inicial— monitorizó en tiempo real los niveles de radiación y la respuesta de los equipos de soporte vital a las condiciones del espacio profundo. Esta fase de prueba resultó fundamental para certificar la resistencia de los suministros de oxígeno y la capacidad de la cápsula para alojar a astronautas durante misiones de larga duración. Los datos recopilados permitirán optimizar protocolos de seguridad y mejorar el confort en misiones futuras.
El seguimiento de la Missão Artemis II incluyó un paso cercano a la superficie lunar, sin llegar a posarse, para ensayar maniobras de aproximación y corrección de trayectoria. Estas operaciones ayudarán a afinar los sistemas de aterrizaje que se utilizarán a partir de la misión siguiente. Asimismo, se puso a prueba la red de comunicaciones Deep Space Network de la Nasa, esencial para mantener el contacto constante con la tripulación cuando se encuentre en la órbita más lejana.
El objetivo principal de la Nasa es concretar el aterrizaje de astronautas en la Luna en la misión Artemis III, prevista para el año 2028. Con Missão Artemis II ya en el historial de éxitos, los ingenieros y científicos de la agencia espacial se centran ahora en diseñar la estrategia de descenso sobre el polo sur lunar, donde se hallan depósitos de hielo, considerados clave para la obtención de agua y combustible en futuras estancias.
El programa Artemis aspira a sentar las bases de una exploración lunar sostenible y a largo plazo, combinando estaciones orbitales, hábitats en la superficie y colaboraciones internacionales. Tras la validación de los sistemas críticos en Missão Artemis II, la Nasa entra en la fase de ensamblaje final de los módulos de aterrizaje y en la selección de la tripulación que hará realidad el retorno del ser humano a la Luna.


