El granjero Marius Els murió tras ser atacado por el hipopótamo que había criado como mascota en su propiedad, situada en la provincia de Free State, al centro de Sudáfrica. Aunque el incidente ocurrió en 2011, regresó al debate público luego de viralizarse en redes sociales gracias a varios videos y testimonios que mostraban la estrecha relación entre el hombre y el animal.
El hipopótamo, bautizado como Humphrey, fue rescatado cuando aún era un recién nacido durante una inundación que afectó la zona. Marius decidió llevarlo a su granja y alimentarlo a biberón, integrando al pequeño mamífero al entorno doméstico. Con el paso de los años, Humphrey creció bajo los cuidados de Els, quien lo trataba como un miembro más de su familia: lo alimentaba junto a otros animales de la finca, lo dejaba entrar en el establo e incluso nadaba a su lado en la laguna artificial que el granjero había construido.
Durante un tiempo, las imágenes de Marius acompañado de Humphrey llamaron la atención de internautas de todo el mundo. Se difundieron fotografías y grabaciones en las que el granjero ascendía sobre el lomo del hipopótamo, jugaba con él en el agua y le ofrecía frutas directamente con las manos. En entrevistas concedidas a medios locales, Els aseguraba tener plena confianza en el carácter dócil de Humphrey, a pesar de que el hipopótamo adulto puede llegar a pesar más de 1,2 toneladas.
No obstante, los especialistas en fauna salvaje advirtieron en numerosas ocasiones sobre los peligros de mantener un hipopótamo como animal de compañía. Esta especie, originaria de ríos y lagos de África subsahariana, es considerada uno de los mamíferos más peligrosos del continente. Aunque su apariencia puede resultar pacífica, los hipopótamos son animales territoriales y presentan un comportamiento impredecible, especialmente al sentirse amenazados o durante la temporada de apareamiento.
A medida que Humphrey alcanzó su tamaño adulto, las autoridades locales recordaron la legislación sudafricana que prohíbe la tenencia de animales salvajes sin permisos especiales. Sin embargo, en la práctica, la falta de controles y la consideración del hipopótamo como “animal de granja” en ciertos distritos rurales permitió que Marius mantuviera a Humphrey durante años sin mayores complicaciones legales.
El desenlace trágico se produjo un día en que el granjero se acercó al estanque para alimentar al hipopótamo. Según los informes de la época, Humphrey arremetió contra Els, lo mordió y lo arrastró hasta el agua. El cuerpo de Marius fue hallado sumergido cerca de la presa de la propiedad, con evidentes señales de mordeduras y heridas profundas en la cabeza y las extremidades.
El caso de Marius Els y Humphrey no es aislado: existen registros de ataques de hipopótamos en distintas regiones de África, donde estos animales causan más muertes humanas al año que leones o elefantes. Se calcula que un hipopótamo adulto puede alcanzar una velocidad de hasta 30 kilómetros por hora en tierra firme y posee mandíbulas capaces de ejercer una fuerza de trituración de más de 1.800 kilogramos por centímetro cuadrado.
Como consecuencia de este tipo de incidentes, organizaciones conservacionistas y entidades de protección animal promueven campañas educativas para alertar sobre los riesgos de domesticar fauna silvestre. Recomiendan respetar las normas de conservación, avisar a las autoridades ambientales ante rescates de crías huérfanas y evitar cualquier convivencia cercana sin la supervisión de expertos.
El trágico episodio de Marius y Humphrey permanece como una advertencia sobre el delicado equilibrio entre el ser humano y la vida salvaje. Aunque el deseo de proteger y convivir con especies exóticas nace de la fascinación que ejercen estos animales, su naturaleza instintiva exige respeto y distancia para prevenir consecuencias irreversibles.


