Una profesora de 40 años, identificada como Carmen (nombre ficticio), ha expresado públicamente su arrepentimiento de haberse convertido en madre, pese a afirmar que quiere a su hijo. El testimonio de Carmen se enmarca en un fenómeno creciente que se observa en foros y comunidades digitales, donde madres y padres comparten experiencias de insatisfacción o arrepentimiento tras la paternidad.
Carmen relató a la BBC que la maternidad supuso para ella un desgaste constante. “La maternidad acabó con mi salud, mi tiempo, mi dinero, mi fuerza y mi cuerpo. El precio es demasiado alto y el coste es para siempre”, afirmó. Con esta declaración, puso de manifiesto los múltiples desafíos físicos, emocionales y económicos ligados al cuidado de un hijo, un escenario que suele presentarse de manera idealizada en redes sociales y campañas institucionales.
Al tratar de compartir esta perspectiva en varios foros en internet, Carmen recibió críticas de otros usuarios que consideraron su punto de vista inapropiado o excesivamente negativo. Algunas reacciones describieron su queja como una traición a la figura materna y reprocharon la falta de gratitud hacia el propio hijo. Este tipo de respuestas ilustran la presión social que rodea a la maternidad, donde los roles tradicionales y las expectativas colectivas dificultan la apertura de debates plenos sobre las dificultades reales de criar a un niño.
La experiencia de Carmen coincide con los hallazgos de un estudio llevado a cabo en Polonia en 2023, según el cual entre el 5 % y el 14 % de los progenitores reconocen arrepentirse de haber tenido hijos y afirman que, de regresar el tiempo atrás, habrían tomado una decisión diferente. Este trabajo empleó encuestas estructuradas y entrevistas semiestructuradas para evaluar la satisfacción general de los padres y las madres, y consideró factores como la situación económica del hogar, el estado de salud mental y el nivel de apoyo social.
Aunque todavía existe un estigma asociado a expresar arrepentimiento por la paternidad, el tema ha ganado visibilidad en plataformas como Facebook y Reddit. Por ejemplo, el grupo “I Regret Having Children” en Facebook reúne a casi 96 000 integrantes de diversos países que buscan compartir sus vivencias y herramientas de apoyo. Estas comunidades suelen organizar debates moderados, compartir artículos de psicólogos y recopilar estrategias para manejar la culpa y el estrés.
Expertos en psicología perinatal señalan que, si bien la mayoría de los progenitores refieren una alta satisfacción con la crianza a largo plazo, una minoría reporta lo que se conoce como “arrepentimiento parental tardío”. Dichos expertos advierten sobre la importancia de diferenciar este sentimiento de otras condiciones, como la depresión posparto o el estrés parental crónico, y subrayan que los recursos de apoyo psicológico y los grupos de ayuda mutua pueden ofrecer soluciones eficaces.
El debate alrededor del arrepentimiento de la maternidad y la paternidad también se vincula con cambios culturales recientes, donde las mujeres adquieren mayor protagonismo en el ámbito laboral y valoran de forma distinta su tiempo libre y sus propias metas profesionales. En ese contexto, algunas voces plantean la necesidad de políticas públicas más sólidas en cuanto a servicios de conciliación, permisos parentales y acceso a cuidados económicos y sanitarios.
En definitiva, el testimonio de Carmen y el interés que suscita en redes sociales exponen la complejidad de la experiencia parental contemporánea. Más allá de las imágenes idílicas y campañas de bienestar familiar, se alzan preguntas sobre los costes reales—físicos, económicos y emocionales—de la crianza, y sobre la legítima posibilidad de cuestionar las expectativas sociales sin que ello suponga un estigma.


