
Una bolsa de lujo ha adquirido un nuevo significado de exclusividad al fabricarse con cuero de Tyrannosaurus rex, el célebre depredador que habitó la Tierra hace unos 65 millones de años. Científicos y diseñadores han colaborado para crear este accesorio, que está a la venta a un precio desorbitado y reta al mercado de lujo a replantear el uso de materiales sintéticos y biotecnológicos.
Aunque el consenso académico actual sugiere que el T. rex probablemente estaba cubierto de plumas, la estética de este nuevo material busca capturar la esencia de la supuesta piel del reptil. Sin recurrir a la resurrección literal del dinosaurio, los investigadores han empleado secuencias de proteínas que los paleontólogos han reconstruido tras años de estudio de fósiles y fragmentos de ADN preservado. La combinación de datos paleogenéticos y técnicas de ingeniería tisular ha permitido recrear un tejido que imita la textura y el patrón microscópico de la dermis reptiliana.
El proceso de fabricación se realiza íntegramente en laboratorio, utilizando tecnología celular avanzada y cultivos de células madre. Inspirados en las secuencias genéticas del dinosaurio, los equipos de The Organoid Company y Lab-Grown Leather Ltd. han conseguido desarrollar un material que reproduce características como grosor, elasticidad y resistencia, sin necesidad de recurrir al curtido químico tradicional que utiliza compuestos nocivos para el medio ambiente. La marca polaca Enfin Levé es la responsable de dar forma a esta bolsa, que ahora se exhibe en el Art Zoo Museum de Ámsterdam.
Bas Korsten, director creativo global de VML, ha explicado que el objetivo del proyecto es cambiar la percepción sobre los cueros cultivados en laboratorio, a menudo considerados meras imitaciones de menor valor frente al cuero animal. “Al posicionar el cuero de T. rex como ultralujo, demostramos que los materiales éticos y de cultivo pueden ser tan deseables como los tradicionales. Si conseguimos alterar la forma en que la gente percibe estos tejidos, esperamos que su adopción se extienda más fácilmente”, ha declarado Korsten.
A diferencia del cuero animal convencional, este producto evita el uso de carcinógenos y agentes de curtido como cromo o formaldehído. Además, su creación no depende de la explotación ganadera ni del sacrificio de animales, lo que lo sitúa como una alternativa sostenible para la alta costura y el sector del lujo, donde la innovación y la exclusividad son valores fundamentales.
Che Connon, consejero delegado de Lab-Grown Leather, ha resaltado el potencial técnico de la pieza: “Este proyecto demuestra la capacidad de la ingeniería celular para generar materiales innovadores y éticamente responsables.” La bolsa funciona como prueba de concepto de lo que la bioingeniería es capaz de lograr en el diseño de productos de consumo de alto nivel.
Tras su exhibición pública, la pieza será subastada. El precio de salida refuerza su categoría de ultralujo: 663.000 dólares (unos 610.000 €), cifra que refleja el coste de la investigación genética y el desarrollo en laboratorio necesarios para recrear de forma sintética la textura de un animal que lleva extinto decenas de millones de años. Esta iniciativa marca un hito en la intersección entre moda, ciencia y sostenibilidad, y plantea nuevas cuestiones sobre el futuro de los materiales en la industria del lujo.


