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Mujer enfrenta polémica tras pintar elefante de rosa en la India

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Elefante rosa y modelo en sesión controvertida en Jaipur (Foto: Instagram)

La fotógrafa rusa Julia Buruleva, residente en Barcelona, se encuentra en el centro de una polémica relacionada con los derechos de los animales tras llevar a cabo una sesión fotográfica con un elefante en Jaipur, la capital del estado de Rajastán, en la India.

El proyecto artístico, que consistió en pintar a una modelo y a un elefante de 65 años con pintura rosa vibrante, desató críticas en redes sociales y atrajo la atención de las autoridades medioambientales indias. La controversia se intensificó cuando se conoció la noticia de la muerte del elefante meses después de la sesión de fotos.

Buruleva pasó seis semanas en Jaipur para materializar su visión artística. Según sus declaraciones, la experiencia fue la principal razón de su viaje al país. La idea surgió tras sumergirse durante una semana en los colores y las imágenes de la ciudad. “Probablemente valiera la pena venir a la India solo por esta sesión”, comentó la fotógrafa. “Después de la primera semana, cuando mi cerebro ya estaba sobrecargado con todos los colores e imágenes de la ciudad, surgió esta idea: un elefante rosa contra las puertas clásicas de Rajastán”.

La elección del elefante como elemento central de su obra se fundamentó en la presencia constante de estos animales en la región. Buruleva observó que los elefantes están en todas partes, desde las calles hasta las arquitecturas y ornamentos locales. “A menudo los decoran para festivales y celebraciones, los lugareños los pintan en todo tipo de colores. Yo decidí un rosa brillante y uniforme, el tono más popular en Rajastán”, explicó.

La organización de la sesión en Jaipur fue descrita por la fotógrafa como un proceso intenso. Tuvo que visitar varios santuarios de elefantes hasta hallar un propietario dispuesto a colaborar. En una de esas fincas regresó en cuatro ocasiones para demostrar la seriedad de su propuesta al responsable del lugar. Además de la búsqueda del animal, la localización también supuso un reto logístico, calificado por ella misma como una pesadilla.

La sesión finalmente se realizó en un templo hindú abandonado. Para completar la escena, Buruleva reclutó a una modelo dispuesta a ser pintada de rosa y a posar con vestimenta mínima junto al elefante. Imágenes de los preparativos publicadas en su cuenta de Instagram mostraron el proceso de aplicación del pigmento al paquidermo, que recibió varias capas de un polvo rosa vibrante hasta alcanzar el tono deseado por la artista.

Ante las críticas, la fotógrafa intentó tranquilizar al público sobre el bienestar del animal. Afirmó que “para quien esté preocupado, utilizamos pintura orgánica, producida localmente, del mismo tipo que emplean los habitantes en festivales, por lo que resultó absolutamente seguro para el elefante”. Subrayó que en ningún momento se causó daño al animal durante la producción, que habría tenido lugar en noviembre del año anterior.

Defensa en torno al uso de pigmentos y la tradición local
La postura de Buruleva se basa en el uso de materiales supuestamente inofensivos. En entrevistas aclaró que el pigmento se aplicó por un periodo muy breve y era fácilmente soluble con agua. “Toda la sesión fue corta y se desarrolló bajo la supervisión del mahout, responsable de los cuidados diarios y el bienestar del elefante”, precisó.

Además, la fotógrafa defendió que el uso de colores en animales forma parte del paisaje cultural de Jaipur, donde los elefantes participan en ceremonias y en la vida cotidiana. Según su relato, “vi animales pintados todos los días durante mi estancia, traté esta práctica como una prolongación de la tradición local. Es importante distinguir entre situaciones de verdadero maltrato y suposiciones que no reflejan las condiciones reales”.

El propietario del elefante, Shadik Khan, confirmó que el animal se llamaba Chanchal y que la sustancia utilizada era el kaccha gulal. Khan detalló que la sesión duró alrededor de diez minutos y que el polvo rosa se retiró inmediatamente tras finalizar las fotografías. Reiteró que el pigmento es temporal y no deja manchas permanentes en la piel del paquidermo.

Muerte de Chanchal e investigación oficial
La polémica cobró fuerza al conocerse que Chanchal falleció en febrero de 2026, varios meses después de la sesión. La noticia alimentó acusaciones de internautas que relacionaron el estrés del proyecto artístico con el deceso del elefante. En respuesta, Julia Buruleva utilizó sus redes sociales para calificar tales acusaciones de información falsa.

En un comunicado declaró: “Se está difundiendo mucha desinformación sobre este proyecto con el ‘Elefante Rosa’. No sé quién empezó esto, pero según me han informado, el animal falleció recientemente de vejez, lo cual es lamentable, pero la sesión de fotos ocurrió más de cuatro meses antes y no tuvo nada que ver. ¡Por favor, verifiquen sus fuentes antes de compartir noticias falsas!”.

El fotógrafo indio Saurav Kumar también expresó públicamente su apoyo a Buruleva. Aseguró que “ella no trajo un elefante de la naturaleza ni forzó nada para crear contenido. Todo se hizo correctamente con la participación y el consentimiento del propietario. Cuando el dueño, responsable del animal, está de acuerdo, ¿quién es nadie para criticar sin contexto?”. Kumar defendió que el uso de pigmentos orgánicos y no tóxicos es una práctica tradicional en la India.

Procedimientos legales y normas de bienestar
A pesar de las defensas presentadas, el caso ha llegado a las instancias gubernamentales. Los oficiales forestales del Rajastán han iniciado una investigación oficial para comprobar si se obtuvieron todos los permisos necesarios antes de la realización de la sesión en el templo abandonado y si se respetaron íntegramente las normas de bienestar animal vigentes en la India.

La legislación india establece normas rigurosas sobre el uso de animales en actividades comerciales y de entretenimiento. La pesquisa busca esclarecer si la aplicación completa del pigmento al cuerpo de un ejemplar de edad avanzada constituyó alguna forma de violación técnica o maltrato. Por el momento, el proceso sigue en estudio por las autoridades medioambientales del estado.

Hasta ahora, Julia Buruleva sostiene que el elefante permaneció tranquilo, relajado y receptivo durante toda la sesión. La artista mantiene que su trabajo fue una celebración estética de la cultura local y que el lapso de tiempo transcurrido entre las fotografías y la muerte natural del animal descarta cualquier relación de causalidad entre los hechos.

El artículo apareció primero en 111 Next.

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