
Recompensa de 4,65 millones de euros por “Pelón” en la disputa sucesoria tras la muerte de El Mencho (Foto: Instagram)
Tras el fallecimiento de El Mencho, su hijastro se perfila como la nueva figura al frente de la organización criminal, aunque la falta de unidad y los intereses contrapuestos dentro del grupo hacen cuestionar si realmente ostentará el poder absoluto que tenía su padrastro.
El hijastro de El Mencho ha comenzado a reclamar el mando, apoyado por un sector de lugartenientes que lo ven como la continuidad de la estructura previa. Sin embargo, otros colaboradores cercanos permanecen escépticos y prefieren mantener una red de poder fragmentada, con liderazgos regionales que disputan la autoridad central.
La sucesión en este tipo de organizaciones suele generar vacíos importantes que otros mandos o células aprovechan para consolidar su influencia. En este caso, la pérdida de El Mencho ha dejado un espacio de decisión dividido entre varias rutas operativas, cada una gestionada por jefes locales acostumbrados a actuar con autonomía.
Los intereses internos giran en torno al control de rutas de tráfico, laboratorios y centros de almacenamiento. Diferentes facciones manejan sus propias estructuras de cobro de “derecho de piso” y guardan lealtades que no siempre coinciden con las decisiones del supuesto líder principal. Esta situación ha incrementado la incertidumbre sobre quién llevará finalmente las riendas de la red delictiva.
Históricamente, cuando un capo prominente desaparece, ya sea por muerte o detención, la fragilidad del sistema de mando se expone al conflicto abierto. En ocasiones, se forman alianzas temporales que se rompen con facilidad, y los reemplazos oficiales tardan en consolidarse mientras persisten las pugnas internas.
Por todo ello, las dudas sobre el mando real tras la muerte de El Mencho continúan latentes. Incluso con la figura de su hijastro intentando asumir el control, la fragmentación y las lealtades dispersas dentro de la organización impiden predecir si se logrará una autoridad única o si la red criminal derivará en una estructura más descentralizada y volátil.


