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El alza de los precios del petróleo y fertilizantes por la guerra en Oriente Medio podría encarecer el pan en Brasil

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El pan de cada día, a merced de las tensiones en Oriente Medio (Foto: Instagram)

Las recientes tensiones bélicas en Oriente Medio han provocado un notable incremento en el precio internacional del petróleo y de los fertilizantes, una situación que podría traducirse en un alza significativa del coste del pan en Brasil. El país sudamericano, uno de los mayores consumidores de trigo y productos derivados en América Latina, se enfrenta ahora al riesgo de ver disparados los precios de insumos clave para su industria panadera a lo largo de toda la cadena de producción.

La subida del precio del barril de petróleo impacta directamente en los costes de transporte y en la energía requerida para la molienda del trigo. En muchas regiones de Brasil, la harina viaja cientos de kilómetros desde los molinos hasta las panaderías, un recorrido que se encarece con cada litro de combustible. Además, las plantas de procesamiento de grano dependen de maquinaria eléctrica y térmica, cuyo funcionamiento se ve afectado por los precios energéticos vinculados al crudo.

Por otro lado, los fertilizantes, esenciales para garantizar la producción de cereales, han experimentado un alza pronunciada. Productos como la urea, el fosfato y el cloruro de potasio requieren como materia prima el gas natural y derivados del petróleo. Con el encarecimiento de estas fuentes de energía, los agricultores brasileños afrontan mayores gastos en la siembra de trigo y otros granos, lo que podría reducir sus márgenes de rentabilidad o derivar en un incremento del coste final de los cultivos.

La experiencia histórica muestra que Brasil ya vivió efectos similares durante los choques petroleros de 2008 y 2011, cuando el precio internacional del crudo y de los fertilizantes disparó la inflación alimentaria. En aquel entonces, la cesta básica registró variaciones de hasta un 15% en algunas regiones. Aunque la economía brasileña ha diversificado fuentes de aprovisionamiento, sigue dependiendo en buena medida de importaciones de insumos químicos y energéticos cuya cotización está fuera de su control.

El pan de cada día, alimento fundamental en el presupuesto de muchas familias brasileñas, podría ver un encarecimiento de entre el 5% y el 12% en las próximas semanas si persisten las tensiones en Oriente Medio y no se adoptan medidas paliativas. En Brasil, el consumo per cápita de pan supera los 30 kilos al año, por lo que incluso una pequeña variación del precio por kilogramo puede tener un impacto notable en la economía doméstica y en los índices oficiales de inflación.

Frente a este escenario, las autoridades brasileñas estudian alternativas para mitigar el golpe: desde subsidios temporales al transporte de granos hasta la liberación de reservas estratégicas de fertilizantes. Expertos del sector agrario también abogan por reforzar la producción local de biofertilizantes y promover cultivos de cobertura que reduzcan la dependencia de insumos importados. Sin embargo, cualquier estrategia requerirá tiempo y coordinación entre productores, distribuidores y el Gobierno de Brasil para garantizar el abastecimiento y contener la escalada de precios.

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