
Un remolcador asiste a un buque petrolero en el estrecho de Ormuz. (Foto: Instagram)
Según un político iraniano, el régimen iraniano estaría reclamando 2 millones de dólares, aproximadamente 1,8 millones de euros, a cada embarcación que desee atravesar “seguras” el estrecho de Ormuz. La denuncia apunta a un pago obligatorio que, de confirmarse, podría elevar de forma significativa los costes del transporte marítimo y agravar las tensiones en una de las rutas comerciales más estratégicas del mundo.
El estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el mar de Omán, es clave para el suministro global de hidrocarburos. Cada día, miles de toneladas de petróleo y gas atraviesan esta vía marítima, soportando cerca del 20 % del crudo que se comercializa en los mercados internacionales. Cualquier medida que incremente los peajes o ponga en riesgo la seguridad de los buques repercute directamente en el precio del combustible y en la estabilidad económica de los países importadores.
Históricamente, Irán ha utilizado el estrecho como instrumento de presión política y militar. Bajo sanciones internacionales, el régimen iraniano ha reforzado su presencia naval y ha advertido sobre posibles cierres del paso en respuesta a acciones externas. Estas maniobras han generado episodios de bloqueo parcial y cierre temporal, impulsando debates sobre alternativas energéticas y rutas de transporte más seguras.
El político iraniano responsable de la acusación ha instado a aclarar si existe un procedimiento oficial para este supuesto cobro y cómo se aplicaría a las diversas compañías navieras. Asimismo, ha reclamado transparencia sobre el destino de los fondos y la justificación legal para imponer una tarifa tan elevada. Hasta la fecha, ninguna autoridad iraní ha confirmado o desmentido esta versión.
El incremento de costes y el contexto geopolítico en la región ponen de relieve la importancia de diversificar las rutas de suministro y fortalecer los mecanismos internacionales de vigilancia marítima. La comunidad internacional sigue con atención esta denuncia del político iraniano y sus posibles consecuencias para el comercio global y la seguridad energética.


