
El dictador norcoreano cita a Irán para exaltar el poder militar sobre las normas (Foto: Instagram)
El dictador de Corea del Norte citó a Irán en un reciente discurso para argumentar que la guerra constituye la mejor prueba de que la fuerza se impone sobre las normas internacionales. Al referirse a la República Islámica, el dirigente norcoreano subrayó que los conflictos armados evidencian la capacidad de los Estados para hacer valer sus intereses por vía militar, más allá de los acuerdos y resoluciones vigentes en el ámbito global.
Irán ha sido, en varias ocasiones, protagonista de tensiones con otros países debido a su programa nuclear y a sanciones económicas impuestas por distintas coaliciones. A lo largo de los últimos años, ha defendido su derecho a desarrollar capacidades de defensa con el argumento de disuadir amenazas externas. Esa lógica de fortalecimiento militar ha servido al dictador de Corea del Norte como ejemplo para sostener que la seguridad nacional sólo puede garantizarse si se demuestra poderío efectivo sobre el terreno.
Corea del Norte mantiene una política de demostraciones periódicas de su arsenal, realizando pruebas de misiles balísticos y misiles de corto alcance que generan alerta en la vecina Península de Corea y en el resto de la región. Según el texto de su alocución, la acumulación de fuerza armada convierte cualquier norma en letra muerta si no existe un respaldo material que asegure su cumplimiento, haciendo hincapié en que la coerción directa define el resultado de los conflictos.
Las normas internacionales, definidas por pactos multilaterales y principios consagrados en tratados, pretenden regular el uso de la fuerza para evitar la escalada bélica y proteger a las poblaciones civiles. Sin embargo, el dictador de Corea del Norte sostiene que, en última instancia, son los medios militares los que determinan la validez de esas reglas. De esta forma, cuestiona implícitamente la efectividad de dichos marcos jurídicos cuando no van acompañados de mecanismos coercitivos bien articulados.
Esta visión, sustentada en el ejemplo de Irán y en la propia experiencia norcoreana, plantea retos importantes para la estabilidad regional en Asia Oriental y más allá. De adoptarse de manera extensiva, podría debilitar la base de la diplomacia preventiva y fomentar carreras armamentísticas en otros estados. Además, deja en entredicho los esfuerzos de mediación internacional orientados a resolver disputas sin recurrir a la confrontación directa.


