Un perro de raza cruzada entre schnauzer y poodle, llamado Teddy, ganó reconocimiento tras ayudar a despertar a su tutor de un coma en el Southampton General Hospital, en Inglaterra. El caso se produjo después de que el ingeniero civil Andy Szasz, de 65 años, ingresara en estado grave por neumonía tras combatir un cáncer intestinal.
Tras el diagnóstico de neumonía, los médicos decidieron inducir un coma en Andy para facilitar su respiración y estabilizar las constantes. Un coma inducido es un procedimiento médico en el que se administra medicación sedante en dosis controladas para reducir la actividad cerebral, minimizar el daño y permitir al cuerpo recuperarse frente a enfermedades críticas. Durante esta fase, el paciente no responde de forma consciente a estímulos externos habituales.
La esposa de Andy, Estelle, de 52 años, gestionó ante el equipo sanitario del Southampton General Hospital la posibilidad de una visita especial: la del perro Teddy. Sorprendentemente, los profesionales accedieron a que el animal entrara en la unidad de cuidados intensivos y se acercara al lecho. Según los familiares, Teddy comenzó a ladrar insistentemente junto a la cama de su dueño. Minutos después de ese estímulo sonoro, Andy abrió los ojos y empezó a mostrar señales de recuperación.
Debido a aquella reacción, el personal médico permitió que Teddy visitara al paciente de forma regular durante los días siguientes. Estas visitas fueron incorporadas como parte del proceso de recuperación, pues la interacción con un animal doméstico puede generar efectos beneficiosos: reducción del estrés, mejora del estado de ánimo y estímulo emocional que contribuye a la recuperación física. Menos de una semana después de la primera intervención de Teddy, Andy recibió el alta hospitalaria y regresó a su domicilio junto a su familia.
Teddy fue adoptado en 2017, cuando tenía apenas unos meses, en un refugio de la RSPCA (Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals) en la localidad de Fareham, condado de Hampshire. La RSPCA es una organización benéfica británica dedicada a la protección de los animales y al fomento del bienestar animal. En reconocimiento a su comportamiento ejemplar, Teddy recibió un premio de la RSPCA durante una ceremonia organizada por la Royal Society, institución científica británica con más de tres siglos de historia.
Desde entonces, Teddy ha desarrollado actividades como perro de terapia. Los perros de terapia son animales adiestrados o evaluados para visitar hospitales, escuelas, residencias de ancianos y centros de atención paliativa, con el fin de ofrecer apoyo emocional a pacientes, familiares y personal sanitario. Está comprobado que la presencia de un perro reduce la ansiedad, ayuda a la liberación de endorfinas y favorece la interacción social.
El cruce de schnauzer y poodle, conocido comúnmente como “schnauzerpoo” o “schnoodle” en otros países, suele dar lugar a ejemplares de tamaño medio, pelaje rizado, gran inteligencia y carácter equilibrado. Estas cualidades convierten a Teddy en un acompañante ideal para actividades terapéuticas. Además, su formación específica para entornos clínicos le permite adaptarse a espacios hospitalarios sin comprometer la higiene ni la seguridad de los pacientes.
Andy y Estelle aseguran que, de no haber sido por Teddy, la recuperación de su marido habría sido mucho más lenta. “Siempre digo que yo rescaté a Teddy y Teddy me rescató a mí. Él es mi ángel de la guarda”, declara Andy satisfecho. En la actualidad, ambos continúan colaborando con la RSPCA y ofrecen charlas sobre los beneficios de la terapia asistida con animales, con la esperanza de que más hospitales autoricen la visita de mascotas en casos de pacientes en estado crítico.
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