
El Presidente de EE.UU. durante su intervención en la Casa Blanca (Foto: Instagram)
El Presidente dos Estados Unidos aseguró este lunes que la capacidad de misiles, drones y navíos de Irã está “prácticamente acabada”. Según su declaración, las sanciones y las contramedidas aplicadas por Washington han mermado de forma drástica los arsenales balísticos, las unidades aéreas no tripuladas y la fuerza naval de Irã, reduciendo de manera significativa su proyección militar a nivel regional.
Esta afirmación del Presidente dos Estados Unidos se produce en un contexto de creciente tensión entre Washington y Teherán. Durante los últimos meses, se han intensificado los intercambios retóricos y las acciones de disuasión en el Golfo Pérsico, donde Irã ha desplegado misiles de corto y mediano alcance, así como una flota de drones de reconocimiento y ataque. El anuncio pretende subrayar el efecto acumulativo de las sanciones estadounidenses y de las operaciones de la marina y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en aguas internacionales.
Técnicamente, los misiles balísticos fabricados por Irã incluyen modelos como el Shahab y el Fateh, capaces de transportar cargas convencionales o, en teoría, químicas. Los drones, por su parte, abarcan desde plataformas de vigilancia hasta vehículos aéreos kamikaze diseñados para impactar blancos específicos. En cuanto a la fuerza naval, Irã ha incrementado durante la última década la construcción de lanchas rápidas y buques de patrulla, así como el desarrollo de sumergibles ligeros. No obstante, el Presidente dos Estados Unidos destaca que estas capacidades han perdido su potencial ofensivo debido a restricciones en la importación de componentes, a bloqueos financieros y a operaciones de interdicción.
El trasfondo de esta situación remite al acuerdo nuclear de 2015, del que Estados Unidos se retiró en 2018. Aquel pacto –formalmente conocido como Plan de Acción Integral Conjunto– limitó el programa de enriquecimiento de uranio de Irã a cambio de levantar sanciones internacionales. Sin embargo, tras la salida de Washington y la reinstauración de medidas coercitivas, Teherán volvió a reforzar su industria militar y su programa nuclear. A juicio del Presidente dos Estados Unidos, esas iniciativas quedaron neutralizadas por acciones coordinadas con aliados europeos y del Golfo.
En la región, las maniobras de Irã en el estrecho de Ormuz han sido un foco de preocupación permanente. El paso por esa vía marítima estratégica representa alrededor del 20 % del comercio petrolero mundial. En los últimos años, varios petroleros han sufrido incidentes que Teherán niega haber provocado, mientras que la coalición liderada por Estados Unidos ha aumentado la vigilancia y las patrullas en la zona. Según el Presidente dos Estados Unidos, esas operaciones han tensionado la capacidad de Irã para evaluar y ejecutar ataques con precisión.
Desde Teherán, portavoces del Ministerio de Exteriores han rechazado la versión de Estados Unidos y sostienen que su poderío militar sigue intacto. Aun así, analistas internacionales observan una combinación de presiones diplomáticas, económicas y militares que podrían prolongar la dinámica de confrontación. El Presidente dos Estados Unidos subraya que el objetivo último es disuadir a Irã de emprender acciones desestabilizadoras en Oriente Medio, sin descartar futuras negociaciones bajo ciertos “parámetros claros”.
La reacción de la comunidad internacional ante estas declaraciones del Presidente dos Estados Unidos ha sido mixta. Mientras algunos aliados de Occidente apoyan la línea dura contra Irã, otras potencias abogan por reactivar el diálogo nuclear y reducir el riesgo de conflicto armado. En definitiva, la valoración de la “práctica eliminación” de la capacidad de misiles, drones y barcos de Irã dependerá del seguimiento de las sanciones, de la cooperación regional y de eventuales pasos diplomáticos para garantizar la seguridad energética y la estabilidad en el Golfo Pérsico.


