Según información del portal Bacci, el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó el pasado jueves 5 de marzo que el país podría llevar a cabo operaciones militares en América Latina contra cárteles de drogas “si así lo considera necesario”. La declaración tuvo lugar durante una conferencia celebrada en Miami, en la que participaron altos mandos militares y representantes de gobiernos regionales. Hegseth subrayó que la prioridad del Departamento de Defensa estadounidense es actuar siempre en cooperación con los Estados de la región, si bien no descartó adoptar medidas unilaterales en caso de que la seguridad nacional de los Estados Unidos se viera amenazada.
En su intervención, el secretario de Defensa explicó que, bajo la administración del presidente Donald Trump, la estrategia de Washington combina el refuerzo de alianzas con los países latinoamericanos y la amenaza de intervenciones más contundentes si la situación lo exige. Según Hegseth, la iniciativa busca contener el fenómeno que él calificó de “narcoterrorismo”, un término que agrupa a organizaciones criminales transnacionales que, además de traficar con drogas, estarían implicadas en secuestros, extorsión y trata de personas. A juicio del secretario, la cooperación mutua constituye la opción preferente, pero “no dudaremos en actuar en solitario si vemos indicios claros de riesgo para nuestra población”.
El anuncio se produce en un momento de intensificación de las operaciones conjuntas contra el narcotráfico. En las últimas semanas, Estados Unidos y Ecuador coordinaron redadas y patrullajes a lo largo de la costa del Pacífico, con apoyo de la Guardia Costera y unidades de élite. Según fuentes oficiales, dichas operaciones incluyeron la intercepción de embarcaciones sospechosas en el Océano Pacífico y el Mar Caribe, dedicadas al transporte de cargamentos de cocaína, metanfetaminas y otras sustancias ilícitas. Estas misiones contaron con equipos de inteligencia de la Agencia Antidrogas de EEUU (DEA) y efectivos de las fuerzas armadas ecuatorianas.
La justificación oficial para esta escalada de acciones la brindó el diario británico The Guardian, que citó un aumento significativo de muertes por sobredosis en territorio estadounidense y un repunte del tráfico de personas vinculado a redes criminales internacionales. De acuerdo con el medio, estas circunstancias han llevado a la Casa Blanca y al Pentágono a considerar la opción de intervención directa como último recurso para frenar el flujo de drogas y migrantes irregulares.
El anuncio recuerda momentos históricos de la política exterior norteamericana en América Latina. Desde la Doctrina Monroe, formulada en el siglo XIX, hasta intervenciones como la Operación Cóndor en la década de 1970, Washington ha mantenido un especial interés en la estabilidad de sus vecinos del sur. Durante el gobierno de Donald Trump, la retórica sobre la necesidad de asegurar la “seguridad fronteriza” y combatir las amenazas transnacionales se ha intensificado, lo que explica la reticencia a descartar acciones militares sin la aprobación de aliados regionales.
Especialistas en relaciones internacionales señalan que cualquier operación militar en territorio soberano latinoamericano requiere al menos un mandato explícito de organismos multilaterales, como la Organización de Estados Americanos (OEA) o la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Sin embargo, la referencia de Hegseth a acciones unilaterales si perciben un “riesgo inminente” abre la puerta a escenarios de legalidad controvertida y posibles tensiones diplomáticas.
En el evento celebrado en Miami, el secretario de Defensa estadounidense concluyó afirmando que “la cooperación sigue siendo nuestro primer recurso, pero estamos preparados para defender a nuestra nación con todos los medios disponibles”. Con esta declaración, Washington envía una señal clara tanto a los gobiernos latinoamericanos como a las propias organizaciones criminales internacionales: la lucha contra el narcotráfico podría trascender los umbrales de la diplomacia si se juzga imprescindible para la seguridad nacional de los Estados Unidos.


