La muerte de El Mencho ha abierto una brecha en la estructura del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), provocando una pugna por el liderazgo que amenaza con intensificar los enfrentamientos internos. Con el vacío dejado por Jorge Alberto “El Mencho” Hernández, reconocido como el narcotraficante más buscado de México, diversos cabecillas buscan ahora posicionarse al frente de una de las organizaciones criminales más poderosas del país.
Jorge Alberto “El Mencho” Hernández alcanzó notoriedad tras fundar el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) a mediados de la década de 2010. Bajo su mando, el grupo consolidó rutas de tráfico de drogas, extendió su influencia a varios estados y estableció una red de células especializadas en la producción de metanfetaminas, extorsión y secuestro. Su fisonomía pública se caracterizó por el uso de plataformas digitales para difundir mensajes de fuerza y retaliación frente a rivales y fuerzas de seguridad.
El Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha sido señalado como responsable de un significativo incremento de la violencia en regiones clave como Jalisco, Veracruz y Michoacán. La organización se estructuró en frentes, cada uno dirigido por lugartenientes que respondían directamente a El Mencho. Con su fallecimiento, estas facciones se enfrentan ahora entre sí, ya que cada líder secundario intenta consolidar territorios, rutas de suministro y redes de colaboradores locales.
Entre las posibles ramificaciones de esta disputa interna figura un repunte de enfrentamientos armados, purgas internas y cambios en las alianzas con otros grupos delictivos. La ausencia de un sucesor claramente designado suele derivar en escisiones que fragmentan el control y multiplican los focos de violencia. Analistas de seguridad advierten que la lucha por el poder en el seno del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) podría generar desplazamientos forzados de poblaciones, incrementos en las extorsiones locales y una escalada en el uso de la violencia para demostrar la autoridad de cada facción.
Históricamente, la eliminación de los principales líderes de los cárteles mexicanos ha conducido tanto a periodos de relativa desorganización como a oleadas de brutalidad al disputarse el liderazgo. En el caso del CJNG, sus métodos operativos —que incluyen sobornos sistemáticos a autoridades, secuestros exprés y transporte de drogas sintéticas— han servido de modelo para otros grupos emergentes. El resultado de la contienda interna determinará si la organización se debilita por dentro o si surge un nuevo liderazgo capaz de mantener su expansión a nivel nacional e internacional.
Ante el escenario actual, el Gobierno federal enfrenta el reto de evitar que la disputa interna derive en un aumento generalizado de la violencia. Las estrategias de seguridad incluirán reforzar operaciones de inteligencia, coordinar respuestas con autoridades estatales y vigilar las fronteras para impedir la exportación de drogas. La evolución de este vacío de poder en el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) será determinante para el futuro del crimen organizado y la seguridad en México.








