João Henrique, un adolescente brasileño de 17 años, logró sobrevivir al naufragio de la lancha Lima de Abreu XV en el famoso Encontro das Águas de Manaos gracias a un acto de sacrificio de su madre, Apoliana Almeida. Según narró, poco antes de que la embarcación se hundiera, su progenitora le entregó su propio chaleco salvavidas a pesar de no saber nadar, y sus últimas palabras fueron: “Hijo, sálvate”. Tras el impacto, Apoliana desapareció bajo la corriente y aún continúa como desaparecida.
El suceso tuvo lugar el pasado viernes durante un viaje festivo con motivo de Carnaval: la lancha partió de Manaos con destino a Nova Olinda do Norte y llevaba decenas de pasajeros a bordo. El Encontro das Águas es un punto turístico donde los ríos Negro y Solimões se unen sin mezclarse inmediatamente, un fenómeno natural que atrae a visitantes pero que también exige precauciones de navegación. Las autoridades brasileñas del Cuerpo de Bomberos informaron que, al cierre del último recuento, 71 personas fueron rescatadas con vida y dos fallecieron —un niño y una joven de 22 años—. Siete pasajeros permanecen desaparecidos, entre ellos Apoliana y su esposo, Romualdo de Almeida, de 80 años.
En la misma familia también viajaba el pequeño Benjamin, que sobrevivió al llevarlo dentro de un cooler como medida improvisada de flotación hasta que llegaron los equipos de rescate. Su madre, Dyulia Morais, recordó con angustia el momento en que vio a su hijo cubierto de agua y luchando por mantener la respiración. “Es horrible ver a tu niño tragando agua, saliendo agua por la nariz”, declaró, mientras aguarda noticias sobre sus suegros.
Este tipo de accidentes en la región amazónica no son infrecuentes. La densa red de ríos y afluentes, junto con la creciente demanda de transporte fluvial en festividades como el Carnaval, multiplica el riesgo de incidentes cuando no se respetan las normativas de seguridad. En Brasil, la legislación exige chalecos salvavidas homologados para todos los pasajeros y una serie de inspecciones periódicas de las embarcaciones, pero en ocasiones las revisiones resultan insuficientes o se omiten debido a la presión por cumplir horarios y rutas.
Los especialistas en seguridad fluvial recuerdan que el Encontro das Águas, pese a su belleza, está sometido a fuertes corrientes y cambios bruscos de profundidad. Navegar en temporada alta implica asegurarse de que la lancha cuente con botes de emergencia, señales luminosas y un número de chalecos adecuado al total de ocupantes. Asimismo, recomiendan mantener siempre un punto de encuentro y un plan de evacuación en caso de vuelco o filtraciones.
Mientras continúan las labores de búsqueda y rescate, João Henrique asegura que se aferra al gesto de sus padres como motor para seguir adelante. “Mis padres han sido siempre mis mejores amigos. Ese acto final de mi madre fue el último gran regalo que me hizo: salvarme”, concluyó el joven, cuyos familiares y socorristas prosiguen la vigilancia constante de esta tragedia en el corazón del Amazonas.


