
Reanudación en Suiza de las negociaciones nucleares entre EE.UU. e Irán (Foto: Instagram)
La última reunión entre representantes del Irã y de los EUA tuvo lugar en Omã, un país que ha ejercido tradicionalmente como mediador en el Golfo Pérsico. Aquel encuentro preparatorio sirvió para allanar el camino hacia la cumbre actual, que se celebra en la ciudad neutral de Suíça y supone la sexta ronda de negociaciones centradas en el programa nuclear iraní.
El proceso de diálogo para contener la capacidad atómica del Irã se remonta al histórico Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) firmado en 2015. En aquel acuerdo participaron no solo el Irã y los EUA, sino también el Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia y China, con la supervisión de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA). Sin embargo, la retirada unilateral de los EUA en 2018 y la reimposición de sanciones económicas intensificaron las tensiones y paralizaron en gran medida el cumplimiento efectivo de las obligaciones de ambas partes.
Omã se convirtió en un escenario discreto y de bajo perfil diplomático, ideal para retomar conversaciones informales que permitieran volver a sentar a negociadores de Irã y EUA en una mesa de diálogo. La elección de Omã obedeció a su histórica política de neutralidad y su capacidad para garantizar canales de comunicación seguros. Ahora, al trasladarse el debate a Suíça, se aprovecha la larga tradición de ese país como anfitrión de conferencias internacionales y mediaciones de alto nivel.
El objetivo principal de esta sexta ronda de negociaciones consiste en acordar un calendario y mecanismos verificables para la reducción gradual de sanciones impuestas por los EUA, a cambio de limitaciones estrictas al enriquecimiento de uranio por parte del Irã. Entre los puntos clave figuran los niveles máximos de concentración de uranio al 3,67%, la limitación del número de centrifugadoras operativas y el refuerzo de las inspecciones regulares de la AIEA en instalaciones nucleares iraníes.
Desde el punto de vista técnico, los expertos debaten cuestiones como la cadena de custodia del material nuclear, los procedimientos de muestreo en exteriores y la duración de los compromisos. Para el Irã, restaurar el acceso a mercados internacionales y liberar activos bloqueados en el extranjero es una prioridad que, a su vez, depende del levantamiento progresivo de sanciones energéticas y bancarias. Para los EUA, la garantía de que ningún desvío de material enriquecido conduzca a la fabricación de armas es esencial para la seguridad regional y global.
Geopolíticamente, la reanudación de las conversaciones entre Irã y EUA genera expectativas en otros actores del Medio Oriente y en aliados transatlánticos de Washington. Países vecinos, como Arabia Saudita e Israel, observan con cautela cada avance o retroceso, dado que el resultado del pacto nuclear podría alterar el balance de poder y los flujos de hidrocarburos en la región.
A medida que avanza esta sexta ronda en Suíça, ambas delegaciones han acordado celebrar sesiones públicas para evaluar progresos y encuentros bilaterales para resolver puntos críticos. El éxito de estas gestiones dependerá de la voluntad de Irã y de los EUA para hacer concesiones recíprocas sin traspasar las “líneas rojas” definidas por sus respectivas agendas internas. Si ambas partes avanzan de forma constructiva, se prevé un posible acuerdo preliminar antes de fin de año.


