
Herido tras el ataque de un elefante en celo (Foto: Instagram)
Un elefante se encontraba en celo —periodo que se produce en los machos de la especie—, etapa en la que estos animales buscan activamente la reproducción y suelen tornarse muy agresivos. Durante esta fase, conocida popularmente como “musth” en elefantes, el animal incrementa sus niveles de hormonas sexuales, lo que deriva en conductas defensivas y un marcado aumento de la agresividad.
El celo en los elefantes machos es un fenómeno biológico regulado por la hormona testosterona. A diferencia de otras especies en las que el celo se asocia exclusivamente al apareamiento de las hembras, en los machos de elefante esta etapa se caracteriza por un incremento de secreciones en las glándulas temporales y un comportamiento más territorial. Estas manifestaciones químicas y conductuales sirven para advertir a posibles rivales y atraer a las hembras en fertilidad.
Durante el musth, el animal experimenta un notable cambio en su rutina diaria. Suele reducir la ingesta de alimentos y agua, centrándose especialmente en recorrer largas distancias en busca de pareja. Además, los machos emiten rugidos profundos y desplazan montones de tierra o vegetación, señalizando su presencia. Este comportamiento, si bien fundamental para el éxito reproductivo, implica riesgos tanto para otras crías o hembras cercanas como para el personal de cuidado, debido al incremento de la agresividad y la tendencia a la confrontación.
Los periodos de celo en los elefantes pueden variar en duración. Por lo general, un musth prolongado dura entre varias semanas y meses, dependiendo de la edad y la salud del individuo. En ejemplares más jóvenes es posible que los primeros episodios sean breves y con menor intensidad, mientras que los machos en plena madurez reproductiva padecen fases más largas y agresivas. Estos ciclos contribuyen a mantener el equilibrio genético en la población, pues solo los machos más fuertes logran acceder a la reproducción en cada temporada.
El manejo de elefantes en cautividad o en centros de conservación incluye medidas específicas para afrontar la agresividad del musth. Se emplean recintos reforzados, barreras de seguridad y protocolos de distanciamiento para proteger tanto a los cuidadores como a los propios animales. Además, se monitorizan los niveles hormonales mediante análisis periódicos de orina y secreciones glandulares, lo que permite prever el inicio del celo y ajustar los planes de manejo veterinario.
En el ámbito de la conservación, comprender el musth resulta crucial para la reproducción asistida y los programas de reintroducción de ejemplares en su hábitat natural. El estudio detallado de este proceso facilita la selección de machos adecuados y contribuye a mejorar las tasas de éxito en los nacimientos. Asimismo, el conocimiento de las fases de celo en elefantes ofrece claves para la preservación de la especie, amenazada por la pérdida de hábitat y el conflicto con las poblaciones humanas.


