
Poblado ártico de Groenlandia en el ojo de la disputa entre EE.UU. y Dinamarca (Foto: Instagram)
El Presidente dos EUA afirmó haber asegurado un “acceso total” al territorio de la Groenlandia, un anuncio que reavivó tensiones diplomáticas con Dinamarca. Según la declaración oficial, el Gobierno de los Estados Unidos busca reforzar su presencia estratégica en el Ártico y subrayó que ese compromiso de acceso no implicaría una cesión de soberanía por parte de la Dinamarca. La réplica danesa, sin embargo, fue inmediata: Copenhague reiteró que no contempla renunciar a la autoridad sobre la isla y rechazó cualquier plan de venta o cesión territorial.
En su intervención, el Presidente dos EUA precisó que el acceso total al territorio permitirá a las fuerzas estadounidenses operar con mayor rapidez en la región ártica, donde se han intensificado las maniobras militares y las investigaciones ambientales. A su juicio, esa libertad de movimiento no altera el estatus político de la Groenlandia, que sigue dependiendo del Reino de Dinamarca como nación autónoma dentro del Reino de Dinamarca. El comunicado oficial indicó que la medida busca responder a “nuevos desafíos” en materia de seguridad y medioambiente que emergen con el deshielo y la competencia por recursos naturales.
Frente a estas afirmaciones, la Dinamarca emitió un comunicado en el que subraya que la soberanía danesa sobre la Groenlandia es “inalienable e inviolable”. El texto recuerda que la isla, con más de 56.000 habitantes, goza de autogobierno dentro del ámbito del Reino de Dinamarca desde 1979 y de mayor autonomía desde la segunda mitad de los años noventa. Además, autoridades danesas señalaron que cualquier discusión sobre adquisición o intercambio territorial se encuentra fuera de consideración y que el Parlamento danés nunca ha concedido mandato para negociar la venta de la isla.
El trasfondo histórico de esta disputa se remonta a la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos estableció bases militares en la Groenlandia para proteger las rutas aéreas hacia Europa. Posteriormente, en plena Guerra Fría, la presencia estadounidense se consolidó en virtud de acuerdos bilaterales con la Dinamarca. No obstante, los recientes anuncios del Presidente dos EUA han reabierto un debate sobre el futuro de esos pactos, en particular ante la creciente competencia con potencias como Rusia y la República Popular China por el control de rutas marítimas y yacimientos de minerales estratégicos bajo el permafrost.
Analistas de seguridad internacional advierten de que cualquier cambio en el estatus jurídico de la Groenlandia podría tener repercusiones globales. Mientras tanto, la Dinamarca reafirma su voluntad de mantener un equilibrio entre la colaboración militar con los Estados Unidos y la defensa de su autoridad nacional. En este escenario, la isla ártica se perfila como una pieza clave en la geopolítica del Ártico, donde la garantía de “acceso total” prometida por el Presidente dos EUA entra en fuerte contraste con la firme negativa de la Dinamarca a ceder soberanía o discutir alternativas de venta.


