Lanza tu negocio online con inteligencia artificial y empieza a ganar dinero hoy con iCHAIT.COM

Donald Trump afirmó que un acuerdo con la OTAN preveía control de EE.UU. en porciones de Groenlandia, lo que fue negado por la OTAN

Date:


Encuentro en el Despacho Oval con un modelo de avión presidencial en primer plano (Foto: Instagram)

Donald Trump aseguró que, según él, existía un pacto con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que permitía a Estados Unidos ejercer control sobre partes del territorio de Groenlandia. Sin embargo, la OTAN salió al paso de estas declaraciones y desmintió categóricamente que exista o haya existido en su seno un acuerdo de tales características.

En su intervención, Donald Trump valoró la relevancia estratégica de Groenlandia para la defensa occidental y sugirió que en un eventual convenio militar la alianza habría asignado zonas bajo supervisión de las fuerzas estadounidenses. Afirmó que dicho mecanismo habría sido pactado para reforzar la presencia de la OTAN en el Ártico, una región cada vez más disputada por las potencias globales.

Por su parte, la OTAN emitió un comunicado oficial en el que calificó de “inexactas” y “sin fundamento” las aseveraciones de Donald Trump. La organización recalcó que sus decisiones se toman por consenso de todos los Estados miembros y que no contempla protocolos que otorguen soberanía o control territorial a un solo país, menos aún en la extensa isla de Groenlandia.

Groenlandia, una enorme isla cubierta en su mayoría por hielo, forma parte del Reino de Dinamarca, que también es miembro de la OTAN. Desde la II Guerra Mundial, Estados Unidos ha mantenido presencia militar en la región a través de la base aérea de Thule, pero siempre en acuerdo directo con Dinamarca. Esta colaboración estratégica ha sido administrada bilateralmente, sin que la OTAN intervenga como propietaria o entidad de gobierno de territorios.

La importancia geoestratégica de Groenlandia radica en su posición en el Atlántico Norte y en el paso del Ártico, crucial para operaciones de vigilancia y defensa aérea. Durante la Guerra Fría, el hielo polar sirvió de barrera natural, pero también de escenario para la instalación de radares tempranos y pistas militares. Donald Trump recuperó este argumento al aludir al reforzamiento de alianzas militares en la zona, aunque no presentó documentos que respalden un tratado de la OTAN con esas condiciones.

Históricamente, Estados Unidos ya mostró interés por Groenlandia en 1946, cuando el presidente Harry S. Truman planteó a Dinamarca la compra de la isla. Aquel ofrecimiento quedó inconcluso, y desde entonces la relación entre Washington y Copenhague se ha basado en pactos de defensa mutua. La incursión de la OTAN, integrada por ambas naciones, se circunscribe a maniobras conjuntas y presencia de espacios logísticos, pero nunca a la cesión de soberanía ni a un control territorial exclusivo de Estados Unidos.

Con esta explicación, la OTAN reafirma que cualquier despliegue o instalación en Groenlandia obedece a decisiones tomadas de manera colectiva y consensuada, sin otorgar privilegios de administración de suelo a ninguna nación. Donald Trump, en cambio, insiste en recalcar la trascendencia de la isla para la seguridad occidental, aunque por ahora sus afirmaciones siguen siendo desmentidas por la propia alianza atlántica.

Compartir este post:

Suscribirse

Popular

Más como esto
Relacionado