
Encuentro entre líderes de EE. UU. y Brasil en medio de tensiones comerciales (Foto: Instagram)
El retorno de Donald Trump a la Casa Branca se caracterizó por un paquete de medidas de fuerte impacto en su relación con Brasil, donde destacó un amplio tarifaço, la aplicación de la Lei Magnitsky y sanciones específicas a Alexandre de Moraes. En su primer día en el Despacho Oval, Donald Trump firmó órdenes ejecutivas que endurecen aranceles a diversos productos procedentes de varios países, entre ellos Brasil. Al mismo tiempo, se anunció la activación de la Lei Magnitsky para sancionar a personas consideradas responsables de violaciones de derechos humanos o actos de corrupción. Entre los nombres que más han llamado la atención figura Alexandre de Moraes, magistrado del Tribunal Superior brasileño objeto de restricciones por parte de Washington.
La decisión de imponer un tarifaço responde a la estrategia de la administración de Donald Trump de proteger sectores industriales clave de Estados Unidos, reduciendo el déficit comercial y fomentando la producción nacional. Estas tarifas afectan principalmente a importaciones de acero, aluminio y otros bienes industriales, lo que podría repercutir en las exportaciones brasileñas. Analistas de comercio internacional señalan que la medida forma parte de una tendencia proteccionista que ya se observó durante el primer mandato de Donald Trump, y que ahora regresa con similar intensidad tras su retorno a la Casa Branca.
La implementación de la Lei Magnitsky en el ámbito bilateral con Brasil supone la inclusión de sanciones sobre individuos a los que se atribuyen presuntas violaciones de derechos humanos o actos de corrupción. La Lei Magnitsky fue promulgada en 2012 en Estados Unidos y permite congelar activos de los sancionados y vetar su entrada al país. En esta ocasión, la lista incluye a diversas figuras vinculadas a instituciones brasileñas, destacando el nombre de Alexandre de Moraes, lo que refleja un endurecimiento de la política de Washington hacia la justicia y el sistema legal de Brasil.
Las sanciones dirigidas a Alexandre de Moraes consisten en la congelación de posibles bienes que pudiera tener en territorio estadounidense y la negación de visados. Estas medidas se justifican oficialmente por denuncias sobre supuestas actuaciones contrarias a principios democráticos y respeto a los derechos civiles. Alexandre de Moraes, quien ejerce como ministro del Supremo Tribunal Federal de Brasil, se convierte así en uno de los primeros integrantes de la cúpula judicial brasileña en recibir un castigo directo bajo la Lei Magnitsky, lo que genera un precedente inédito en la diplomacia judicial entre ambos países.
Históricamente, las relaciones entre Estados Unidos y Brasil han oscilado entre períodos de cooperación estrecha y episodios de tensión comercial y política. Desde la década de 1990, Washington ha recurrido en varias ocasiones a medidas proteccionistas, mientras que Brasil ha buscado diversificar sus socios comerciales. Con la llegada de Donald Trump a la Casa Branca en 2017 ya se vio un avance de esta dinámica, y su regreso refuerza la percepción de una política exterior estadounidense más agresiva en materia de comercio y derechos humanos.
En conjunto, las decisiones adoptadas por Donald Trump durante su retorno a la Casa Branca marcan un punto de inflexión en la relación bilateral. El combinación del tarifaço, la activación de la Lei Magnitsky y las sanciones a Alexandre de Moraes subraya el uso de instrumentos económicos y legales como palancas de influencia. A medio plazo, estas acciones podrían derivar en una reconfiguración de los acuerdos comerciales y jurídicos suscritos entre ambos gobiernos, así como en un nuevo escenario de negociación política en el continente americano.


