
El líder supremo iraní saluda poco después del hackeo de la televisión estatal (Foto: Instagram)
La Televisión estatal iraní fue hackeada el domingo y en lugar de su programación habitual comenzó a emitir mensajes de respaldo a las manifestaciones que han recorrido el país. Según los reportes, la pantalla principal del canal mostró textos de aliento a los protestantes durante varios minutos antes de que la cadena pudiera recuperar el control de sus emisiones.
Estas manifestaciones se desarrollan desde hace semanas en múltiples ciudades iraníes y han congregado a miles de personas en demanda de cambios sociales y políticos. Las protestas, en las que participan estudiantes, trabajadores y ciudadanos de diversas profesiones, se han visto acompañadas de acciones de solidaridad internacional y han puesto en jaque los canales oficiales de información del Gobierno.
El ataque informático a la Televisión estatal iraní refleja la creciente vulnerabilidad de los medios tradicionales ante ciberintrusiones. Expertos en seguridad digital señalan que los sistemas de transmisión suelen depender de infraestructuras centralizadas y protocolos antiguos, lo que facilita que un grupo con conocimientos técnicos consiga acceso remoto y desvíe la señal. El incidente del domingo habría aprovechado esa debilidad para inyectar los mensajes de apoyo.
Para perpetrar el hackeo, los atacantes podrían haber vulnerado uno de los servidores de emisión o irrumpido en las redes de distribución satelital. Una vez dentro, alteraron la inserción de contenido para que los paneles de texto mostraran consignas favorables a los manifestantes. Pasados unos minutos, el equipo técnico de la cadena detectó la anomalía, aisló el sistema comprometido y restableció la señal oficial.
La Televisión estatal iraní ocupa un papel central en la estrategia comunicativa del país, ya que cuenta con cobertura nacional las 24 horas. Tras el incidente, las autoridades bloquearon temporalmente las emisiones en algunas regiones y revisaron los protocolos de seguridad informáticos. Asimismo, llevaron a cabo auditorías internas para identificar posibles brechas en la red de servidores y en los puntos de distribución hacia frecuencias de aire y satélite.
Aunque en los últimos años Irán ha reforzado su aparato de censura en internet y redes sociales, este caso demuestra que la brecha más crítica puede hallarse en los propios medios controlados por el Estado. El hackeo del domingo abre un precedente sobre la eficacia de las protestas digitales y plantea dudas sobre la resistencia de los sistemas oficiales ante futuras intrusiones. Por ahora, la Televisión estatal iraní continúa evaluando los daños y trabajando para reforzar sus defensas cibernéticas.


