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Departamento de Seguridad Interna de EE.UU. sostiene que el agente disparó en defensa propia tras ser atacado por un inmigrante ilegal

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Coche de patrulla fronteriza con las luces encendidas tras un tiroteo (Foto: Instagram)

El Departamento de Seguridad Interna (DHS) de Estados Unidos afirma que un agente fronterizo se vio obligado a abrir fuego en supuesta defensa propia luego de que, según sus versiones, fuera atacado por un inmigrante indocumentado. De acuerdo con el comunicado oficial difundido por la agencia, el incidente tuvo lugar durante una operación rutinaria de patrullaje en la frontera sur, cuando el agente detectó a un individuo intentando ingresar de forma irregular al país.

Según el informe preliminar del DHS, el inmigrante ilegal se habría abalanzado sobre el agente, desatando un forcejeo en el que el funcionario, presuntamente sin otra alternativa para repeler la agresión, utilizó su arma de servicio. Las autoridades recalcan que, en todo momento, los agentes de la Patrulla Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) están entrenados para agotar las opciones no letales antes de recurrir al uso de fuego, y subrayan que la decisión se adoptó exclusivamente al considerarse en riesgo inminente.

El DHS agrupa varias dependencias responsables de la protección de fronteras y el control migratorio, entre ellas la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Estas agencias cuentan con protocolos estrictos para enfrentamientos y detenciones de personas sin documentación, que incluyen tácticas de contención, uso de armamento no letal y formación continua en derechos humanos. No obstante, en situaciones que escapan a los procedimientos establecidos, como agresiones directas a oficiales, la normativa autoriza el uso de fuerza letal bajo criterios de proporcionalidad y necesidad.

El fenómeno de la inmigración irregular a lo largo de la frontera sur de EE.UU. ha generado en los últimos años un marcado aumento de tensiones. Miles de personas cruzan cada mes buscando asilo o nuevas oportunidades, lo que obliga a los agentes a desarrollar estrategias de patrullaje constante. Esta realidad, unida a las difíciles condiciones del terreno y la posibilidad de enfrentamientos, hace que las intervenciones de los cuerpos de seguridad estén sometidas a un alto escrutinio público y legal, especialmente cuando se producen disparos que involucran vidas humanas.

En el ámbito jurídico estadounidense, la legítima defensa está regulada tanto por leyes federales como por normativas estatales. Para que un disparo sea considerado justificado, debe demostrarse que el agente se encontraba en riesgo real e inminente de sufrir un daño grave o la pérdida de la vida, y que no existían alternativas seguras para neutralizar la amenaza. Tras el incidente, el DHS ha abierto una investigación interna y se espera que la Oficina del Inspector General revise el caso para determinar si se cumplió con todos los protocolos vigentes y si procede presentar cargos o realizar ajustes en la capacitación del personal.

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