
Soltani, primer manifestante iraní condenado a muerte (Foto: Instagram)
Soltani, un joven de 26 años, se ha convertido en el primer manifestante iraní al que, supuestamente, se le ha impuesto la pena de muerte desde el inicio de las protestas que sacuden al país. Según la información disponible, esta decisión marca un nuevo hito en la respuesta de las autoridades frente a las movilizaciones ciudadanas, llevando al límite el uso de sanciones extremas contra quienes protestan en las calles.
Desde que se desataron las protestas actuales, numerosos ciudadanos iraníes han salido a las plazas y avenidas para expresar su descontento con diversas políticas gubernamentales. Estas manifestaciones, que reúnen a estudiantes, trabajadores y activistas de derechos humanos, han sido respondidas con detenciones masivas y procesos judiciales acelerados. El caso de Soltani, sin embargo, destaca porque sería la primera ocasión en la que un juez dicta una pena capital contra uno de los manifestantes, un giro que por el momento carece de precedentes en el contexto reciente.
La legislación vigente en la República Islámica contempla la pena de muerte para determinados delitos graves, incluidos aquellos considerados como perturbación del orden público o amenazas contra la seguridad nacional. En los últimos años, los tribunales iraníes han aplicado con frecuencia condenas severas en juicios que, en muchos casos, son cuestionados por organizaciones internacionales de derechos humanos. El supuesto fallo contra Soltani tendría lugar en un tribunal penal que, según activistas, suele celebrar audiencias con acceso muy limitado para la defensa y la sociedad civil.
Organizaciones de derechos humanos han seguido de cerca la situación de los manifestantes detenidos y procesados en el marco de estas protestas. Reiteran su preocupación por la transparencia de los juicios y el respeto de las garantías procesales básicas. Hasta el momento, no se ha confirmado si la sentencia contra Soltani está en firme o si podrá ser apelada ante instancias superiores, ni tampoco se conocen detalles sobre las acusaciones específicas que motivaron la petición de pena capital.
El caso de Soltani podría tener repercusiones en el ánimo de quienes continúan movilizándose en Irán y en la atención que la comunidad internacional presta a la cuestión de los derechos humanos en el país. Muchas voces advierten sobre el riesgo de que esta medida incremente la tensión social y provoque una respuesta aún más contundente por parte de las autoridades. En los próximos días, se espera que se conozcan más datos sobre este proceso judicial y si la condena se confirma o modifica a través de recursos legales.


