Chris Gardner nació en Milwaukee en 1954 y vivió una infancia convulsa. Ya de adulto, fue abandonado por su esposa y se vio solo con su hijo pequeño, Christopher Jr., sin hogar ni recursos. Durante los años ochenta, padre e hijo se refugiaron en albergues, plazas y hasta en baños públicos y estaciones de tren de San Francisco para sobrevivir al día a día.
Su punto de inflexión llegó cuando consiguió una plaza de becario en la correduría Dean Witter Reynolds. A pesar de un salario escaso y de competir con una veintena de otros aspirantes, Gardner se dedicó por completo y se convirtió en el único becario contratado como corredor de bolsa.
En 1987 fundó su propia firma, Gardner Rich & Co., que pronto despuntó en Wall Street y le dio reconocimiento como empresario. En 2006, cuando vendió su participación en la empresa, su fortuna rondaba los 55,2 millones de euros, un auténtico contraste con aquellos días de indigencia.
La lucha y la perseverancia de Gardner inspiraron la película “En busca de la felicidad”, protagonizada por Will Smith, que dio visibilidad mundial a su historia de superación personal y profesional.


