Malcolm Myatt, residente en Cannock (Staffordshire, Inglaterra), sufrió en 2004 un accidente cerebrovascular que dañó la región cerebral responsable de procesar las emociones negativas. Tras pasar 19 semanas hospitalizado y vencer un pronóstico muy grave, Malcolm sobrevivió con secuelas físicas y de memoria, pero experimentó un cambio sorprendente: ya no es capaz de sentir tristeza. Desde entonces vive en un estado permanente de felicidad, ganándose el apodo de “Señor Feliz” entre familiares y conocidos. Su esposa, Kath Myatt, cuenta que la adaptación fue gradual y que la alegría ininterrumpida de su marido resulta contagiosa en el ambiente. Pese al optimismo constante, el accidente le provocó amnesia a corto plazo: Malcolm recuerda hechos de hace décadas, pero olvida sucesos recientes. Él mismo valora esta situación como una ventaja, asegurando que “ser triste no me ayudaría en nada”.
Hombre sufre un derrame y pierde para siempre la capacidad de sentir tristeza
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