Uno de los crímenes más impactantes de Georgia, Estados Unidos, ha sido resuelto gracias a los avances en la tecnología del ADN. En 2007, se encontraron restos humanos desmembrados dentro de una bolsa en llamas en el condado de Troup. El cuerpo, sin cabeza, manos ni pies, permaneció sin identificar durante 16 años. No fue hasta 2023 que pruebas genéticas modernas revelaron que se trataba de Nicole Alston, una joven de 24 años originaria de Nueva York.
Nicole se había mudado a Georgia para vivir con su pareja, Angel Marie Thompson. Poco antes de su desaparición, Nicole contactó a su madre para denunciar abusos por parte de Thompson. Diez días después, fue brutalmente asesinada y su cuerpo fue cortado en 13 partes.
El caso tomó un giro aún más perturbador cuando se descubrió que Angel Thompson había asumido la identidad de Nicole tras el crimen. Durante casi una década, vivió como si fuera su víctima, utilizando sus documentos para alquilar viviendas, comprar vehículos y recibir ayudas gubernamentales que ascendieron a unos 139.000 dólares, equivalentes a aproximadamente 128.000 euros. Incluso fue arrestada en una ocasión bajo el nombre de Nicole. No fue hasta 2015, tras una revisión de la Seguridad Social, que Thompson volvió a usar su verdadera identidad.
En 2023, fue detenida y acusada de ocultación de cadáver y fraude de identidad. Tras la confirmación del ADN, se emitió una orden de arresto por homicidio con fecha retroactiva al momento del crimen. La fiscal Fani Willis calificó el caso como uno de los más crueles de su carrera, mientras que el investigador Clay Bryant lo describió como una muestra de comportamiento sociopático y meticuloso.
La fiscalía investiga ahora si hay más víctimas y planea presentar cargos formales antes de que finalice octubre. Thompson podría enfrentarse a cargos por homicidio, trata de personas y violencia doméstica. Sylvia Alston, madre de Nicole, expresó su profundo dolor por la pérdida de su hija y afirmó que nunca dejó de buscarla durante todos estos años.