Sara Shabir, una profesora británica de 32 años, emocionó a sus 30 alumnos del tercer año escolar al finalizar el curso con un gesto tan original como entrañable: les regaló muñecos de ganchillo hechos a mano, cada uno representando a un estudiante. El proyecto, que comenzó en mayo, le exigió meses de dedicación durante noches y fines de semana, enfrentando retos técnicos como la recreación de tonos de piel y estilos de cabello, especialmente los rizados.
Shabir, apasionada del crochet, mantuvo la sorpresa en secreto hasta el último día de clase. Al mostrar primero una fotografía de los muñecos, los niños tardaron unos segundos en reconocer sus propias versiones en miniatura, reaccionando con euforia al darse cuenta. La entrega de los regalos no solo conmovió a los alumnos, sino también a sus familias, quienes compartieron imágenes en redes sociales. La historia se volvió viral, acumulando millones de visualizaciones.
La profesora explicó que su intención era fortalecer el vínculo emocional con sus alumnos tras un año escolar especialmente significativo. “Quería que tuvieran algo único que pudieran conservar para siempre”, declaró. También compartió el proceso en redes sociales, afirmando que los muñecos representan más que simples juguetes: son recuerdos tangibles de un año lleno de cariño y aprendizaje.
Además de enseñar materias académicas, Shabir también introduce a sus alumnos en el arte del crochet, que considera una herramienta de afecto y educación. Aunque no garantiza repetir el proyecto con futuras clases, no descarta seguir utilizando la artesanía como medio de conexión emocional.
Este gesto ha sido ampliamente aplaudido por la comunidad educativa y en redes sociales, donde muchos destacaron la dedicación y el amor invertido por la profesora en cada detalle, en un contexto donde el tiempo y los recursos suelen ser limitados. La acción de Shabir no solo ha dejado una huella imborrable en sus alumnos, sino que también ha servido de inspiración para otros docentes en todo el mundo.