El alcalde de São Paulo, Ricardo Nunes, del MDB, y el gobernador del estado, Tarcísio de Freitas, de Republicanos, se pronunciaron sobre el derrumbe de un edificio en Brás, una zona del centro de la capital, ocurrido la noche del viernes 6 de noviembre. En mensajes publicados en las redes sociales, ambos señalaron que habían movilizado equipos para intervenir en el lugar y que estaban siguiendo la evolución de la emergencia.
Nunes describió el suceso en un vídeo como «un gran susto para todos nosotros» y afirmó que los equipos municipales estaban trabajando en la zona. Entre los recursos que mencionó se encontraban el Servicio de Atención Móvil de Urgencias (Samu) y el Cuerpo de Bomberos. También explicó que el equipo de gestión de crisis del Ayuntamiento estaba supervisando la situación mediante las cámaras del sistema Smart Sampa.
El alcalde añadió que la principal hipótesis sobre la causa, que todavía debía confirmarse, era un exceso de peso en el edificio. Según explicó, habían llegado al lugar numerosos camiones para almacenar tejidos y la sobrecarga podría haber provocado el derrumbe. Nunes presentó esta posibilidad como una sospecha pendiente de verificación, no como una causa ya establecida.
Tarcísio publicó un mensaje en el que confirmó que se habían movilizado equipos para atender la emergencia. El gobernador indicó que la prioridad era sacar de forma segura a las personas que pudieran seguir en el inmueble y localizar a posibles víctimas bajo los escombros. También calificó la operación de delicada y señaló que requería rapidez y precisión.
«Estamos siguiendo todo de cerca y dando todo el apoyo a los equipos. El trabajo continuará con la asistencia a las víctimas, la evaluación de los edificios vecinos y una investigación rigurosa de las causas del derrumbe», afirmó Tarcísio. Su mensaje recogió tres ámbitos de actuación: la atención a las personas afectadas, la comprobación del estado de las construcciones cercanas y el esclarecimiento de cómo se produjo el colapso.
El Cuerpo de Bomberos informó de que había enviado al lugar al menos a 51 efectivos y 17 vehículos. La capitana Karoline Magalhães, portavoz del cuerpo, explicó que en el momento del derrumbe había 35 personas en el edificio. Ocho pudieron salir por sus propios medios y las otras 27 fueron rescatadas por los equipos de emergencia.
El balance comunicado señalaba 27 heridos. Cuatro de ellos fueron trasladados a la Unidad de Pronto Atendimento (UPA) de Mooca, un centro de atención de urgencias. La información disponible no especificaba el estado de salud de esas personas ni detallaba el tipo de lesiones sufridas.
Hacia las 20.00, y de acuerdo con la lista de trabajadores, los bomberos consideraban que ya no quedaban personas entre los escombros. Aun así, continuaron las comprobaciones con perros rastreadores para confirmar que no hubiera otras víctimas. Por tanto, esa valoración se basaba en la información disponible sobre quienes trabajaban en el edificio y seguía siendo objeto de verificación durante las tareas de rescate.
Las declaraciones de las autoridades describieron una intervención que combinaba la búsqueda de personas, la asistencia a los heridos y la revisión de los inmuebles próximos. La hipótesis del exceso de peso seguía pendiente de confirmación, mientras los equipos trabajaban en el lugar y se anunciaba una investigación para determinar las causas del derrumbe.


