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Alumnos de escuela en Areal piden afecto en cartas a Papá Noel

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Una carta escrita a mano y colocada en un sobre cerrado expresa algo más que la ilusión por recibir un regalo de Papá Noel. En el Centro de Enseñanza Fundamental (CEF) Vila Areal, en Areal, en el Distrito Federal, la primera edición del proyecto «Navidad Solidaria: cartas que hacen realidad sueños» ha dado a conocer historias de sensibilidad, madurez y solidaridad entre jóvenes estudiantes de la escuela pública.

La idea fue de la profesora Ana Paula Martins Barbosa Carneiro, que lleva 19 años dando clase y puso en marcha la iniciativa a partir de su convivencia diaria con la comunidad escolar.

«Trabajé durante muchos años en Recanto das Emas y uno de los centros donde enseñé tenía un proyecto muy parecido. Hace algunos años vine a trabajar a Areal y vivo en Águas Claras; es una comunidad muy cercana a nosotros, pero con muchas carencias. Al convivir con los alumnos y ver que tienen pequeños sueños que podemos hacer realidad, recordé aquel proyecto y surgió la idea. El personal y mis compañeros de trabajo apoyaron la propuesta de inmediato», contó la profesora.

La iniciativa está dirigida a unos 270 alumnos de 6.º y 7.º curso de enseñanza fundamental. También participaron las profesoras de Lengua Portuguesa Tayane Tássia Ribeiro Gomes y Andrea Lima dos Santos, que orientaron a los estudiantes en clase sobre la escritura y la estructura de este tipo de texto.

**Peticiones de afecto y empatía**

Para que quienes apadrinaran a los alumnos pudieran colaborar de acuerdo con sus posibilidades económicas, cada estudiante escribió tres opciones de regalos sencillos. Las cartas se guardaron en sobres hechos por los propios jóvenes. De este modo, el apadrinamiento podía producirse de forma espontánea y, en muchos casos, la elección se guiaba únicamente por el nombre del niño o la niña escrito en el exterior del sobre.

«Les pedimos que apuntaran tres opciones en las cartas, para que quien quisiera apadrinar pudiera elegir algo que se ajustara a su presupuesto», explicó Ana Paula.

Durante la redacción, el equipo pedagógico quedó sorprendido por la profundidad de los mensajes. En lugar de pedir objetos o artículos tecnológicos, varios alumnos expresaron deseos relacionados con el apoyo emocional y el bienestar de las personas de su entorno.

Una de las cartas que más conmovió al equipo fue la de una alumna que no pidió ningún objeto material y compartió el dolor por la reciente muerte de su abuela. Su única petición fue que la persona que la apadrinara rezara una oración en memoria de ella.

«Había perdido a su abuela y quería mucho que volviera. Como eso no era posible, pidió que la persona hiciera una oración por ella», relató la profesora.

Otros estudiantes aprovecharon la ocasión para pedir algo para familiares o compañeros. Algunos solicitaron una camiseta para su hermano o unas botas de fútbol para un compañero de clase que necesitaba calzado.

«Recibimos peticiones de alumnos que decían: “No quiero nada para mí, pero mi hermano necesita una camiseta”, o que hablaban de un compañero: “No necesito nada, pero mi compañero necesita unas botas de fútbol, así que dáselas a él”», recordó Ana Paula.

La sensibilidad y la madurez de los alumnos emocionaron a los docentes. «Hay niños de 12 o 13 años que han pasado por experiencias y situaciones que yo no viví en 40 años. Han afrontado sufrimientos y pérdidas que ni mis compañeros ni yo hemos vivido y quizá nunca lleguemos a vivir. Por eso maduran muy pronto. Es muy bonito e interesante ver esa preocupación y esa mirada hacia los demás», señaló.

La participación de los estudiantes también sorprendió al profesorado, dado que se trata de preadolescentes. «A veces pensamos que considerarán la iniciativa infantil o que se sentirán demasiado mayores para participar, pero les gusta. En el fondo, todos queremos que nos vean, nos escuchen y nos comprendan. Es una oportunidad para decir qué se desea, expresar un sueño y ser escuchado», reflexionó Ana Paula.

El proyecto comenzó en el centro escolar, pero fue más allá de los muros del CEF Vila Areal. Profesores, trabajadores, familiares y grupos de amigos se sumaron a la iniciativa. La entrega de los regalos está prevista para el 7 de diciembre, durante una fiesta en la propia escuela, con música, la presencia de Papá Noel y momentos de celebración.

«A veces, los sueños de los niños son pequeños en comparación con lo que podemos ofrecer. Si alguien puede darles una alegría, hacer realidad un pequeño sueño o cambiar la vida de ese niño —porque sentirse visto, escuchado y recibir un regalo elegido para él puede hacerle pensar “vaya, a veces la gente piensa en mí y me escucha; puedo ser diferente”—, eso puede ser un camino, un estímulo y una orientación para que tenga un día más feliz», concluyó.

**Cómo apadrinar**

Cualquier persona puede participar en la iniciativa y elegir una de las cartas. Para hacerlo, basta con ponerse en contacto con la organización a través del perfil de Instagram de la profesora Ana Paula (@anynnha).

Para que el equipo pedagógico pueda preparar la fiesta y organizar la entrega a los alumnos, los regalos deben llevarse a la escuela antes del 30 de noviembre.

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