Al menos 30 mujeres aseguran haber pagado entre unos 160 y 480 euros por unas cirugías plásticas que nunca se realizaron. La Policía Civil del Distrito Federal investiga una presunta estafa vinculada a una falsa jornada de operaciones en el Hospital Regional de Asa Norte (Hran), que ofrecía reducciones de pecho e implantes gratuitos.
El supuesto proyecto, llamado «Renueva el pecho, un nuevo comienzo», habría utilizado la campaña Octubre Rosa para atraer a las pacientes. A ellas les decían que solo tendrían que pagar los materiales quirúrgicos. El nombre del hospital público se habría empleado sin autorización para dar credibilidad a la oferta, aunque no existió una jornada oficial del centro con las características anunciadas.
La responsable del proyecto, identificada como Tayná Regina Oliveira Castro, de 42 años, también habría utilizado sin permiso los nombres de cirujanos plásticos conocidos en el Distrito Federal y que trabajan en la Secretaría de Salud. Afirmaba que ellos realizarían las intervenciones. Tayná niega ser una estafadora y sostiene que también fue «inducida a error por la información que me presentaron sobre la propuesta de cirugías a precios reducidos».
Las sospechas surgieron cuando algunas mujeres acudieron a consultas que supuestamente tenían concertadas con los cirujanos y comprobaron que no había ninguna cita registrada a su nombre. En otros casos, las consultas previstas en el Hran o en clínicas privadas relacionadas con los médicos se cancelaron pocas horas antes. Las cancelaciones las comunicaban personas vinculadas al supuesto proyecto social.
Las mujeres intentan ahora recuperar el dinero abonado por intervenciones que no llegaron a realizarse. La denuncia se presentó ante la Policía Civil del Distrito Federal, que investiga el caso como una presunta estafa. Según la información recabada, al menos 30 pacientes esperaban recibir atención en la supuesta jornada y habrían pagado cantidades para asegurarse los procedimientos.
Después de transferir dinero a cuentas bancarias de Tayná o de terceras personas supuestamente relacionadas con ella, las pacientes recibían solicitudes de pruebas médicas firmadas por una médica generalista. En mensajes de audio enviados al grupo, la sospechosa explicaba cómo debían actuar el día de las consultas. «Una persona responsable de la Secretaría [de Salud] hablará con cada una para informar de la fecha, la hora y el lugar de la consulta. Hay que llevar la tarjeta del SUS. Un agente de la Secretaría estará allí y, al terminar la atención, incluirá la cirugía en el calendario quirúrgico y entregará un justificante. Así saldréis de la consulta con la cirugía programada», decía.
En el mismo audio, afirmó que había explicado que las mujeres formaban parte de una ONG para incluirlas en la jornada. «Somos pacientes de una ONG, vulnerables, que han pasado por problemas de violencia psicológica. […] Como el proyecto está dirigido a pacientes con cáncer y a la autoestima, conseguimos esta vía para entrar como ONG», señaló.
«COMPRAMOS UN SUEÑO»
Laura*, una de las mujeres que creyó en la propuesta, supo del proyecto a través de una amiga. Confió en la iniciativa porque pensaba que era una jornada del Sistema Único de Salud (SUS) vinculada a Octubre Rosa. Deseaba hacerse una reducción de pecho desde la adolescencia, pero el coste elevado le había impedido hacerlo. Por eso, la posibilidad de participar en un proyecto social le pareció una oportunidad.
Según cuenta, nadie le dijo que el pago de unos 160 euros serviría para facilitar el acceso a la intervención: le aseguraron que cubriría los materiales utilizados. Al presentarse como un proyecto social, entendió que la iniciativa era legítima. Tras hacerse las pruebas que le pidió un médico privado, recibió información sobre una consulta que tendría lugar en el propio Hran. Las pacientes, explica, recibían el nombre del médico que las atendería, la entrada del hospital por la que debían acceder y las indicaciones para la cita.
La desconfianza apareció cuando una clínica vinculada a uno de los cirujanos mencionados publicó en redes sociales un aviso en el que negaba cualquier relación con la iniciativa y calificaba la oferta de fraudulenta. La responsable compartió la publicación en el grupo de WhatsApp de las pacientes y dijo que alguien había presentado una denuncia.
Aun después del aviso, según Laura, la organizadora siguió dando explicaciones y prometiendo que resolvería la situación. Incluso anunció otra posibilidad de atención con un nuevo médico y consultas supuestamente concertadas. Laura asegura que recibió el aviso de una cita y se hizo todas las pruebas solicitadas.
«Son muchas mujeres que, por desgracia, creyeron en un sueño. No se trata propiamente de las cantidades, sino de haber creído. Esta persona sigue jugando con los sentimientos de la gente. Es un sueño que empieza a construirse, implica a toda la familia y requiere preparativos», lamenta.
Laura afirma que, además de no haberse operado, tiene dificultades para recuperar el dinero. Según ella, la responsable ofrece sucesivas fechas de devolución, pero los plazos se aplazan. En cierto momento, el grupo se cerró a las intervenciones y las participantes solo podían comunicarse con la organizadora en conversaciones privadas. «Siempre hay una promesa de que pagará el lunes, el martes o mañana. Terminó el mes y nadie ha recibido nada», cuenta.
La afectada considera especialmente doloroso que la iniciativa utilizara Octubre Rosa, una campaña de sensibilización sobre el cáncer de mama, para atraer a mujeres interesadas en las intervenciones. «Es inhumano utilizar una causa humanitaria para ganar dinero. Octubre Rosa es muy difícil para quien pasa por eso. Aunque no vivas esa situación, conoces a personas que sí la viven y sabes que no es fácil. Además de no cumplir un sueño, vemos cómo alguien utiliza una causa tan noble para beneficiarse económicamente», afirma.
*Laura es un nombre ficticio para proteger la identidad de la afectada.
LOS MÉDICOS NIEGAN SU PARTICIPACIÓN
Los cirujanos plásticos mencionados en la publicidad de la supuesta jornada niegan estar implicados. Uno de ellos explicó que el 1 de octubre recibió una llamada de una mujer que dijo representar a una ONG dedicada a víctimas de violencia doméstica. Según el médico, le preguntó si podía participar en un proyecto para mujeres en situación de vulnerabilidad psicológica y mencionó a otros cirujanos.
La iniciativa no siguió adelante. Días después, una paciente acudió a la clínica privada de uno de los médicos y dijo que tenía una consulta concertada con él. También explicó que le habían indicado que pagara por adelantado parte del procedimiento. El equipo de la clínica aclaró que el cirujano no tenía relación con el proyecto y que no cobra antes de una consulta ni antes de asumir formalmente una operación. Según el médico, las intervenciones que se realizan en el Hran tienen otra finalidad y no corresponden a la oferta presentada a las mujeres.
Otro cirujano citado también negó cualquier vínculo con la iniciativa. Afirmó que la sospechosa contactó con él y con otros profesionales, pero que no hubo ningún acuerdo para realizar operaciones ni recibir dinero. El médico explicó que algunas pacientes interesadas se pusieron en contacto con él y que, al conocer lo sucedido, las alertó sobre la posibilidad de una estafa.
Según este cirujano, las operaciones de mama que se realizan habitualmente en el Hran son reparadoras, como las reconstrucciones mamarias, y no coinciden con los procedimientos estéticos ofrecidos a las pacientes. Añadió que nunca autorizó el uso de su nombre y que pretende emprender acciones judiciales contra la responsable de difundir esa información.
QUÉ DICE LA SECRETARÍA DE SALUD
En un comunicado, la Secretaría de Salud del Distrito Federal indicó que no había recibido una denuncia formal sobre los hechos descritos. La institución señaló que todos los procedimientos y materiales ofrecidos en la red pública son gratuitos, están regulados por el SUS y no conllevan ningún cobro. «La SES-DF está a disposición para colaborar con las investigaciones», añadió.
Los posibles casos de estafa o cobros irregulares deben comunicarse a la policía y a la oficina de atención ciudadana del Distrito Federal, a través del teléfono 162 o del portal Participa DF.
LA OTRA VERSIÓN
En respuesta, Tayná hizo llegar un comunicado. «También fui inducida a error por la información que me presentaron sobre la propuesta de cirugías a precios reducidos. En aquella ocasión, me presentaron relatos de intervenciones realizadas en hospitales privados. Creí en la propuesta, hice mi propio pago e incluso comenté con amigas la posibilidad de operarme. Tras las preguntas que surgieron posteriormente, empecé a buscar aclaraciones y medidas para recuperar las cantidades pagadas. Los hechos se esclarecerán por las vías adecuadas, mediante la presentación de los documentos pertinentes», declaró.


