La Tierra está repleta de paisajes impresionantes, construcciones históricas y escenarios naturales tan extraordinarios que parecen sacados de una película de fantasía. Desde montañas imponentes hasta playas de aguas cristalinas, existen lugares cuya belleza resulta tan sorprendente que a muchas personas les cuesta creer que sean reales. Entre las maravillas naturales, algunas regiones destacan por los colores intensos del agua, las formaciones rocosas y la vegetación que las rodea.
También hay desiertos que se transforman en espectáculos durante determinadas épocas del año, cuando los fenómenos naturales modifican el aspecto habitual del paisaje. Junto a esos entornos, el planeta conserva construcciones antiguas que llaman la atención por sus dimensiones y por la capacidad humana para afrontar retos arquitectónicos. Templos, ciudades históricas y monumentos levantados hace siglos siguen despertando curiosidad. Muchos fueron construidos sin los recursos tecnológicos disponibles en la actualidad, un aspecto que contribuye a que sus estructuras resulten especialmente interesantes.
La diversidad de escenarios es otro de los rasgos que permite apreciar la variedad del planeta. Hay lugares con montañas nevadas y aguas azules, mientras que otros se distinguen por sus cascadas, sus playas o sus formaciones naturales. Cada entorno presenta características propias y puede convertir una visita en una experiencia distinta. Además de sus paisajes, estos sitios están vinculados a historias, tradiciones y recuerdos que han pasado de una generación a otra.
Entre los lugares de la galería aparece To Sua, en Samoa, una fosa oceánica que alberga una piscina natural de aguas turquesas, escondida en un gran agujero en el terreno. El acceso se realiza por una escalera de madera. La combinación de la cavidad, el agua y la forma de llegar hasta ella hace que el lugar tenga un aspecto singular.
La siguiente parada es Whitehaven Beach, en Australia. La playa destaca por su arena blanca y sus aguas transparentes, cuyos dibujos recuerdan al mármol. La disposición de esos tonos crea una imagen que puede parecer una pintura. En otro punto del recorrido, Chand Baori, en la India, muestra una construcción antigua con miles de escalones organizados geométricamente. Estos forman un pozo de gran tamaño cuya profundidad y arquitectura caracterizan el conjunto.
Havasu Falls, en Estados Unidos, ofrece un contraste de colores: las aguas de un azul turquesa intenso frente a las paredes rojizas del desfiladero que las rodea. La galería también incluye la gruta de Hang En, en Vietnam, donde aparece una playa dentro de una cueva gigantesca. La vegetación que crece entre las rocas añade otro elemento al paisaje.
En Chad se encuentra Guelta d’Archei, un oasis situado en un entorno desértico árido. Allí hay una reserva de agua que sirve de parada para las caravanas de camellos y constituye un refugio dentro de la extensión del desierto. Para cerrar la selección, Huanglong, en China, es una región montañosa conocida por sus piscinas naturales azules y turquesas. Los depósitos minerales que las forman se distribuyen en distintos niveles, con montañas cubiertas de nieve al fondo.
La importancia de estos lugares no reside únicamente en su apariencia. Sus formas, colores y características permiten observar distintas maneras en las que el agua, las rocas y la vegetación componen un paisaje, así como la relación entre las personas y su entorno. Algunos parecen pinturas; otros sorprenden por sus dimensiones o por la organización de sus estructuras. La selección reúne ejemplos muy diferentes entre sí y muestra la variedad de escenarios que pueden encontrarse en distintas partes del mundo. Consulta la galería de imágenes para conocer estos lugares.


