
En Utah, Estados Unidos, Jessie Boren se ofreció a llevar el embarazo de MaKayla Boren, su nuera de 25 años, después de que esta tuviera que someterse a una histerectomía durante el tratamiento de un cáncer poco frecuente. MaKayla y su marido, Jordan, habían preservado embriones antes de las operaciones y mantenían el deseo de tener hijos biológicos. La historia fue contada por MaKayla a TODAY.com. El bebé nació y, después de permanecer una semana en cuidados intensivos neonatales, pudo irse a casa con sus padres.
MaKayla acababa de empezar un posgrado cuando recibió el diagnóstico de sarcoma uterino, un tipo raro de cáncer. Antes de la intervención para extirparle el útero, ella y Jordan consiguieron preservar embriones. Más adelante, los médicos comprobaron que la enfermedad había alcanzado una zona próxima a las trompas de Falopio, por lo que también fue necesario extirparle los ovarios. A pesar de estas operaciones, la pareja siguió queriendo tener hijos biológicos.
La extirpación del útero impidió que MaKayla pudiera llevar un embarazo, pero la preservación de embriones hizo posible que mantuviera abierta la posibilidad de formar una familia. En este caso, una persona distinta de la madre llevó el embarazo: Jessie, la madre de Jordan, se ofreció a gestar a su nieto. Otras personas también se propusieron ayudar, pero Jessie pudo seguir adelante después de someterse a las evaluaciones médicas y a la preparación necesaria.
El proceso de planificación duró aproximadamente doce meses antes de que se realizara la transferencia del embrión. Jessie se quedó embarazada en el segundo intento. La pareja había preservado los embriones antes de las operaciones de MaKayla, de modo que pudo recurrir a ellos para intentar tener un hijo pese a las intervenciones que ella había necesitado.
El embarazo también estrechó la relación entre MaKayla y Jessie. Ambas acudieron juntas a las consultas y participaron en los preparativos para la llegada del bebé. Jessie tuvo episodios de malestar hasta aproximadamente la mitad del embarazo, aunque mantuvo los cuidados de salud durante todo ese periodo. MaKayla explicó a TODAY.com que ya tenían una relación muy buena y que, en la mayoría de las consultas, estaban las dos solas. También destacó la dedicación de su suegra y la atención que prestó al bienestar del bebé.
Cuando llegó el momento del parto, MaKayla, Jordan, Jessie y el marido de Jessie recibieron un permiso especial del hospital para estar juntos. Así, MaKayla pudo acompañar el nacimiento del hijo que Jessie había gestado durante nueve meses. El recién nacido permaneció una semana en la unidad de cuidados intensivos neonatales debido a alteraciones en sus niveles de azúcar en sangre. Cuando se recuperó, recibió el alta y se fue a casa con sus padres.
MaKayla también pudo participar en la alimentación del bebé. Aunque no había estado embarazada, inició un proceso para inducir la lactancia y produjo parte de la leche materna que tomó el niño. La maternidad, según contó, también le enseñó a gestionar las expectativas y a aceptar con más tranquilidad las distintas etapas del camino. La llegada del pequeño fue posible gracias a la ayuda y la dedicación de Jessie.
Después del nacimiento de su primer hijo, MaKayla y Jordan empezaron a plantearse la posibilidad de ampliar la familia y tener más niños. La pareja valora recurrir de nuevo a la gestación por sustitución, aunque el coste del proceso sigue siendo un obstáculo. MaKayla llegó a solicitar una beca para ayudar a financiar otro intento. Mientras tanto, la familia celebra la llegada del bebé. MaKayla explicó que la fe es muy importante para ella y para Jessie, y describió al niño como un pequeño y precioso milagro.


