
Storm, una perrita cockapoo entrenada para ayudar a personas sordas, alertó a Sandra Donally, de 62 años, después de que su marido, Gary, se cayera por las escaleras de su casa en Newcastle-under-Lyme, en el condado inglés de Staffordshire. Gary quedó inconsciente y sufrió heridas graves; además, estaba perdiendo sangre. Sandra no oyó la caída porque dormía y tiene discapacidad auditiva. La agencia británica SWNS difundió el caso el lunes 26. Tom, hijo de la pareja, también colaboró para conseguir ayuda. Gary fue trasladado al Royal Stoke University Hospital.
Pasada la medianoche, Storm saltó a la cama para despertar a Sandra. Ella vio que la luz del pasillo estaba encendida y que su marido no estaba a su lado. Al principio pensó que Gary se encontraba en el baño y pidió a la perrita que volviera a dormir. Sin embargo, Storm no se marchó: se quedó sentada, inmóvil y mirando fijamente hacia el pasillo. La insistencia de la perra llevó a Sandra a levantarse y buscar a su marido. Lo encontró inconsciente al pie de la escalera, rodeado de sangre.
Durante la caída, Gary se golpeó la cabeza con tanta fuerza contra uno de los postes de la barandilla que sus dientes dejaron marcas en la madera. Sufrió fracturas en las dos órbitas oculares, se rompió los pómulos y tuvo fracturas en ambos lados de la mandíbula. También perdió dientes y parte del hueso de la mandíbula. La gravedad de las lesiones y la pérdida de sangre hicieron que encontrarlo con rapidez fuera especialmente importante.
Sandra se había inscrito en el servicio británico de emergencias por mensajes de texto, disponible también para personas con discapacidad auditiva. Sin embargo, estaba demasiado nerviosa para escribir en ese momento. Por eso llamó a Tom, que vive cerca, y consiguió que la familia recibiera ayuda. La llamada a su hijo permitió poner en marcha la asistencia necesaria, después de que Storm la despertara y la llevara a comprobar qué ocurría.
En el Royal Stoke University Hospital, Gary permaneció sedado durante una semana. El equipo médico tuvo que controlar la hinchazón antes de realizar la operación de reconstrucción facial. Tras pasar 24 días ingresado, regresó a casa en agosto. Sandra agradeció a los profesionales el trabajo realizado para reconstruir el rostro de su marido. Más adelante, la pareja supo que Gary había salido del baño, había perdido el equilibrio y se había caído por las escaleras. Su último recuerdo era intentar alcanzar la barandilla sin conseguirlo.
Sandra cree que podría haber dormido otras seis horas antes de advertir el accidente si Storm no hubiera insistido en despertarla. Explicó que, si la perrita se hubiera acercado únicamente para pedirle cariño, como hacía habitualmente, habría supuesto que Gary estaba en el baño y se habría vuelto a dormir. Lo que le hizo pensar que algo no iba bien fue que Storm mantuviera la mirada fija hacia el pasillo. La pareja suele levantarse a las 6.30 y, según Sandra, Gary podría haber permanecido inconsciente y perdiendo sangre hasta esa hora. Ella dijo que no logra imaginar qué habría ocurrido si hubiera pasado seis horas allí con la mandíbula rota y perdiendo sangre.
La relación de Sandra con Storm había comenzado antes de la caída. En 2017, Sandra perdió la audición de forma repentina después de padecer una enfermedad rara que provoca tumores benignos capaces de dañar los nervios auditivos. Durante años le costó sentirse segura incluso en casa. Los ruidos que creía percibir la ponían en alerta, y también le resultaban incómodos el movimiento de la gente y los lugares concurridos. En 2024 recibió a Storm, una perrita adiestrada para ayudar a personas con discapacidad auditiva.
Desde que Storm está con ella, Sandra sale más, habla con los vecinos y va al parque de la zona. Ha contado que dejó de sentirse aislada y que la presencia de la perrita le facilita iniciar conversaciones. Tras el accidente, la familia encontró otro motivo para estar agradecida a Storm: además de contribuir a la independencia de Sandra, la despertó y la alertó sobre la caída, lo que permitió que encontrara a Gary.


