¿Alguna vez has imaginado ganar dinero con tus gases? Parece algo insólito, pero Stephanie Matto logró rentabilizar sus flatulencias y acumular un beneficio total de aproximadamente 180 000 € durante la etapa en la que comercializó frascos con sus propios gases. La joven influencer, conocida por su participación en el reality show “90 Días para Casar”, llamó la atención al revelar los detalles de este peculiar emprendimiento.
En aquel momento, cada frasco de gases se ofrecía por valores de hasta R$ 5 000, lo que equivale a cerca de 900 € por unidad. Gracias a la elevada demanda, llegaba a vender alrededor de 50 frascos a la semana, con un volumen de negocio cercano a los 45 000 € semanales. Estos ingresos convirtieron una idea aparentemente extravagante en una fuente estable de ingresos durante varios meses.
Para poder atender todos los pedidos, Stephanie modificó por completo su alimentación y centró su dieta en alimentos con alto potencial para generar gases, como el feijão (frijol), los huevos y los batidos de proteína. El aumento drástico de fibra y de determinados aminoácidos facilita la fermentación en el intestino, lo que incrementa la producción de metano y otros gases intestinales.
Sin embargo, esta estrategia de alimentación extrema tuvo consecuencias para su salud. En un determinado momento empezó a sentir fuertes dolores en el pecho y dificultades para respirar. Alarmada, acudió de urgencia a un hospital temiendo un posible ataque cardíaco. Tras someterse a una serie de pruebas, los médicos descartaron cualquier complicación coronaria o un accidente cerebrovascular. Los especialistas concluyeron que los síntomas se debían al exceso de gases acumulados en el tracto digestivo, una condición que puede provocar dolor intenso y sensación de presión.
A raíz del episodio, y siguiendo las recomendaciones médicas para reequilibrar su dieta, Stephanie decidió interrumpir definitivamente la venta de frascos físicos. No obstante, este giro no supuso el fin de su negocio. Más adelante, llevó la idea al ámbito digital y comenzó a comercializar productos relacionados con el concepto, incluyendo tokens no fungibles (NFTs) vinculados a sus propias emisiones de gas.
Los NFTs son activos digitales únicos que utilizan la tecnología blockchain para certificar la autenticidad y la propiedad de un bien intangible. En el mercado de coleccionables digitales, cada NFT funciona como una especie de certificado irrepetible que puede adquirirse, venderse o intercambiarse en distintas plataformas online. Al aplicar ese modelo a un tema tan llamativo como el de los gases personales, Stephanie logró reconvertir su proyecto presencial en una propuesta de arte digital y coleccionismo.
Este caso pone de manifiesto cómo las nuevas economías basadas en redes sociales y en tecnologías de cadena de bloques ofrecen oportunidades inesperadas para monetizar casi cualquier tipo de contenido. Desde experiencias personales extremas hasta cualquier objeto o idea capaz de generar interés, los influencers han encontrado vías alternativas de ingresos más allá de las fórmulas tradicionales de publicidad o patrocinios.


