El actor francés Arnaud Denis falleció por eutanasia en Bélgica el martes 22 de septiembre a los 43 años, después de padecer dolores intensos y un estado de incapacidad que él mismo atribuía a un implante colocado durante una cirugía de hernia en 2023. Según su abogado, Philippe Courtois, la decisión fue acordada de forma conjunta con tres médicos de Namur, quienes certificaron que su cuerpo ya no le sostenía.
Denis se sometió el 17 de julio de 2023 a una intervención para corregir una hernia inguinal derecha en la que se le implantó una malla de polipropileno, un material sintético empleado para reforzar la pared abdominal y reducir el riesgo de recidiva herniaria. El actor señaló que a raíz de esa operación comenzaron sus problemas de salud, con dolores intermitentes y una progresiva pérdida de movilidad. “La muerte es consecuencia de las intensas dolencias que sufría desde hace muchos meses”, declaró Courtois a la agencia AFP.
En su última publicación en Facebook, Denis describió la eutanasia como “una liberación” tras “tres años interminables de sufrimientos degradantes”. El intérprete pidió expresamente que su decisión no fuera juzgada “a menos que alguien viva seis meses en el cuerpo de un paciente con encefalomielitis miálgica en estado grave, para entender lo que es el horror absoluto”.
“Para mí, basta de malos tratos médicos”, escribió también Denis, denunciando el presunto “abandono” y la “negación médica” que sufrió durante su periplo en busca de atención especializada.
La malla injertada fue retirada en Estados Unidos en abril de 2024, después de que en Francia no encontrara un especialista disponible para llevar a cabo el procedimiento. No obstante, según Courtois, la retirada del implante no detuvo el agravamiento de sus dolencias, lo que le obligó a abandonar su carrera profesional y lo sumió en un estado de incapacidad grave.
Antes de su muerte, Denis había iniciado acciones legales para exigir responsabilidades. Presentó el 5 de enero una denuncia por lesiones corporales culposas, pero el caso fue archivado a finales de agosto por “caracterización insuficiente de la infracción”. A través del colectivo Ebra, el actor reaccionó afirmando: “Están pisoteando lo poco que me queda. Morir no es nada, lo doloroso es no vivir”.
El Ministerio Público de París reconoció que la cronología de los hechos y un razonamiento por eliminación hacían posible una relación entre los síntomas y el implante, pero subrayó que no existía un nexo causal científicamente demostrado, requisito imprescindible para emprender una acción penal contra el fabricante o los profesionales implicados.
Courtois impugnó ese archivo y el 18 de septiembre presentó una nueva querella con constitución como parte civil, con el fin de impulsar la apertura de una investigación judicial. “Es necesario investigar: los hechos están presentes, la cronología es absolutamente reveladora y, sobre todo, hay muchas víctimas”, afirmó el abogado.
Denis también fundó el colectivo Víctimas Francesas de Prótesis de Hernia, que agrupa en redes sociales cientos de testimonios sobre posibles efectos adversos asociados a este tipo de implantes. “A pesar de su sufrimiento, Arnaud siempre estuvo presente en el grupo y respondió a cada uno de nosotros cuando estábamos mal”, declaró a la AFP Julie Canon, coordinadora de la acción colectiva.
El letrado del grupo, Pierre Debuisson, señaló que ha sido contactado por más de 500 personas y que se han presentado 216 notificaciones ante la Agencia Nacional de Seguridad de los Medicamentos y Productos Sanitarios (ANSM). Cada año se realizan más de 200.000 intervenciones de este tipo en Francia.
Contexto adicional:
En Bélgica, la eutanasia está legalmente autorizada desde 2002 bajo estrictas condiciones. Puede solicitarse por pacientes que sufren de manera insoportable, física o mental, y que no encuentran alternativas razonables. La ley exige la evaluación de al menos dos médicos independientes y una revisión posterior por una comisión federal.
Por otro lado, la hernia inguinal es una patología frecuente que afecta a adultos de diversas edades. El uso de mallas de polipropileno se generalizó por su eficacia para reducir las recaídas, pero en los últimos años se han documentado casos de dolor crónico, migración del material o rechazo inmunológico. Los organismos reguladores —tanto la ANSM en Francia como la Agencia Europea de Medicamentos— llevan a cabo un seguimiento continuo de los dispositivos médicos y gestionan las alertas por posibles eventos adversos.
En la actualidad, las autoridades sanitarias europeas insisten en la necesidad de un riguroso proceso de selección de pacientes, así como en un seguimiento postoperatorio estrecho, para minimizar riesgos y garantizar una adecuada transparencia sobre los beneficios y los posibles efectos adversos de estos implantes.


