Una campaña creada para ayudar a Mike y Paula Musgrove, padres de Lindsay Clancy, superó los 1,17 millones de dólares (aproximadamente 1,09 millones de euros) tras el juicio que terminó sin veredicto el 4 de septiembre. En equivalente, los donativos alcanzaron cerca de 1,08 millones de euros —el monto que originalmente figuraba como 6 millones de reales brasileños—. El matrimonio abandonó su residencia en Connecticut para seguir de cerca el proceso en Massachusetts y, según la página de recaudación, acumuló gastos de viaje, hospedaje y manutención durante su estancia en ese estado.
La iniciativa, puesta en marcha por Brandee Mulligan a través de una plataforma de micromecenazgo, tenía como objetivo principal aliviar la carga financiera de los padres mientras asistían al juicio de su hija, acusada de estrangular a sus tres hijos: Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses. Todos los aportes provinieron de personas que simpatizan con la causa, a pesar de la gravedad de los hechos.
Según el registro de la campaña, el umbral de un millón de dólares (alrededor de 930 000 euros) se alcanzó el 24 de agosto. Tras la suspensión del veredicto en primera instancia, la meta se elevó a 3 millones de dólares —unos 2,79 millones de euros— con el fin de cubrir un posible alargamiento del proceso y el aumento de los costes asociados al largo desplazamiento de los Musgrove.
En una actualización fechada el 4 de septiembre, Mulligan explicó la decisión de subir el objetivo de recaudación: “He decidido incrementar la meta porque este proceso se ha prolongado, al igual que el tiempo que Paula y Mike permanecerán lejos de casa, asumiendo los gastos de estar allí por su hija cada día. El propósito original no ha cambiado: es simplemente aliviarles una preocupación mientras continúan apoyando a la familia. Si deben permanecer más tiempo, quiero asegurarme de que el apoyo también continúe. Gracias a cada uno de ustedes por estar al lado de esta familia. Lo conseguiremos”.
La campaña se presentó desde un principio como un mecanismo para mitigar los costes que los padres afrontan al desplazarse de Connecticut a Massachusetts y pernoctar en hoteles o viviendas de alquiler temporal. “Durante más de tres años, Mike y Paula han estado presentes por Lindsay. Han acudido a todos los trámites judiciales y se han mudado de su hogar en Connecticut para estar cerca de su hija”, señalaba un fragmento publicado en la plataforma el 19 de agosto.
Por otra parte, la misma publicación detalló la situación laboral de los progenitores: Paula es jubilada y Mike trabaja como fotógrafo. Según el texto de la campaña, la pareja ha recurrido a sus ahorros de toda la vida para financiar sus desplazamientos, el hospedaje y los gastos diarios mientras permanecen al lado de Lindsay.
Contexto adicional
La plataforma de micromecenazgo es un instrumento común para financiar causas personales y judiciales en Estados Unidos. Permite a particulares crear páginas de recaudación online donde exponen sus objetivos y necesidades, y reciben aportaciones de simpatizantes de todo el mundo. Aunque suele emplearse para cuestiones médicas o emergencias, también se utiliza en litigios civiles y penales, lo que en ocasiones provoca polémica al respaldar a implicados en crímenes graves.
En el sistema penal de Massachusetts, el veredicto por homicidio recae normalmente en un jurado de 12 miembros. Cuando los jurados no logran un acuerdo unánime, el juicio queda en suspenso y puede solicitarse una nueva vista. En el caso de Clancy, la ausencia de unanimidad ha dado paso a una posible reprogramación del proceso, lo que justifica el aumento de la recaudación para cubrir nuevos costes de estancia y representación legal.
Por último, la defensa de Lindsay se centra en el argumento de psicosis postparto, un trastorno grave que puede comprometer la capacidad de la madre para comprender la naturaleza o la gravedad de sus actos. Este tipo de alegato es reconocido en algunos estados de EE. UU. como atenuante en procedimientos penales, aunque exige pruebas psiquiátricas exhaustivas y testimonios de expertos para establecer la imposibilidad de distinguir el bien del mal en el momento del suceso.


